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9 mayo 2026, 8:11 am

Sospechan que la droga sería el móvil del horrendo crimen de Celeste Moreno

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La fiscal Paola González Pinto sostiene que el móvil del homicidio fue el robo de un “paquete” de cocaína.

POLICIALES

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Por Redacción El Esquiu

28/5/2025 · 00:00 hs

Durante la mañana de ayer, en la sala de la Cámara Penal N° 2, se llevó a cabo la audiencia de control de detención de los cuatro aprehendidos en el marco de la investigación por el crimen de Celeste Judith Moreno, hecho ocurrido en octubre del año 2013.

Abierta la audiencia por el Juez de Control de Garantías N° 1, Dr. Santiago Francini Ahumada, la fiscal Paola González Pinto tomó la palabra y expuso su alegato del por qué Daniel Argañaraz, Ítalo Agüero, Miguel Ángel Nieva y Eduardo Silva —expareja de Celeste— debían continuar detenidos. Sin embargo, apenas iniciado su relato, el juez retiró de la sala a Argañaraz, quien manifestaba su intención de querer “continuar con su declaración de imputado”.

El fiscal hizo una descripción detallada del papel que cada uno de los detenidos habría tenido en el crimen de Celeste momentos antes, durante y posteriores al asesinato, que refirió fue “de extrema violencia”.

Antes de describir los hechos, González Pinto se refirió al móvil que, según la fiscalía, fue el desencadenante del asesinato. Para los investigadores, Moreno habría encontrado el lugar donde Argañaraz ocultaba droga y le habría robado un “paquete” de un kilo de cocaína.

Esta situación fue el motivo por el que Celeste, según los testimonios recogidos por la fiscalía, estaba en la casa de su abuela el día del homicidio.

En determinado momento, dice la acusación, los imputados encontraron a Celeste en la calle y, bajo engaño, lograron que subiera supuestamente al auto propiedad de Argañaraz, la trasladaron a Avenida Virgen del Valle Norte, donde luego fue encontrado su cuerpo estrangulado con el bretel del corpiño que tenía puesto Celeste.

Si bien la fiscalía sostiene que Celeste fue brutalmente golpeada con puños y un elemento contundente, al punto de provocarle 26 lesiones contusas principalmente en el rostro y la cabeza, no pudo por el momento establecer quién de los cuatro le sacó el bretel del corpiño y, utilizándolo de lazo, la estranguló hasta matarla.

La crueldad y lo horrendo del crimen no terminó con la violencia con la que la atacaron: los imputados le abrieron la boca y se la llenaron de tierra.

La fiscal sostuvo que Silva —el último de los detenidos—, quien era pareja de Celeste y padre del bebé que esperaba, momentos previos a darle muerte a Celeste, la estaba buscando porque se había enterado de que le robó droga a Argañaraz.

En su relato, la fiscal dijo también que un testimonio contó que Celeste andaba de techo en techo escapando de Silva porque le quería pegar por el “tema droga” o “por celos”.

Por otra parte, González Pinto fundamentó su pedido de detención en la falta de producción de pruebas, por ejemplo, la de un cotejo de ADN de los imputados con el bretel del corpiño de Celeste con el que la asesinaron.

Al mismo tiempo, refirió que los cuatro “cuentan con antecedentes”. Luego, alegó el abogado querellante de la familia de Celeste, quien compartió los argumentos de la fiscalía.

Las defensas

Después fue el turno de las defensas. El abogado Pedro Vélez, quien representa a Eduardo Silva (a) “Cacho”, se manifestó en contra de los argumentos de la fiscalía e hizo referencia a la declaración que brindó el lunes a la noche Silva ante la fiscal por el supuesto delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género, en calidad de coautores.

Dijo también que su asistido siempre estuvo a disposición de la Justicia, que en casi doce años del crimen nunca se fue de la provincia y que cada vez que la Justicia así lo requirió —y que fueron muchos, remarcó— concurrió.

Al mismo tiempo, señaló que su asistencia declaró lo mismo que declaró hace casi doce años cuando, al enterarse —porque él estaba en un taller con otras personas— de la muerte de Celeste, fue a la morgue del cementerio y quedó detenido.

También se refirió a lo endeble de la prueba de la fiscalía, explicando que por la pena que prevé en abstracto el delito por el que se les acusa, de ser juzgados, sería por un jurado popular, proceso en el que “las pruebas de oídas” no son válidas y se garantizaría, en caso de ser llevados a juicio, la impunidad del crimen de Celeste. Básicamente, dijo que la acusación para su asistido la fiscalía la funda en “chismes y chusmeríos”.

Por otra parte, se refirió a los argumentos de peligro que fijó el Ministerio Público Fiscal por los que debía continuar detenido, señalando que desde el primer día del homicidio, en la investigación que pasó por tres fiscales de basta experiencia en la provincia, se cuenta con ADN de su cliente que podría claramente ser cotejado con el bretel que pide la fiscalía.

Y en cuanto al peligro procesal por los antecedentes, remarcó Vélez, su cliente los cumplió hasta antes de que sucediera el crimen, en el año 2010.

Luego fue el turno del defensor oficial Estanislao Reinoso, quien representa a Claudio Argañaraz (a) “Loco” y Miguel Ángel Nieva.

En el mismo orden de ideas del defensor anterior, Reinoso dijo que no son aceptables las pruebas de oídas en los juicios por jurado y que le resulta innecesaria la detención para Nieva, quien actualmente cumple una condena dictada por el delito de encubrimiento por receptación por siete meses en el penal de Miraflores.

En tanto que para Argañaraz pidió en última instancia la prisión domiciliaria, señalando que las pericias pueden ser solicitadas por la fiscalía por la guardia del Cuerpo Interdisciplinario Forense, pudiendo en dos días recuperar la libertad.

También se refirió a los antecedentes que plasmó la fiscalía como riesgo procesal, indicando que el mismo ya está cumplido por Argañaraz.

Finalmente, fue el turno del abogado Jair Quintar, quien asiste a Ítalo Yamil Agüero, quien le pidió básicamente también la libertad para su asistencia.

Veredicto

Tras escuchar a todas las partes, el juez Francini Ahumada resolvió confirmar la detención a los cuatro imputados e intimó a la fiscalía a llevar adelante cuanto antes las pericias tal como lo había solicitado una de las defensas.

Dado el fallo, el imputado Argañaraz regresó nuevamente al recinto para ser, junto a los otros tres detenidos, trasladado a sus respectivos lugares de detención en el penal de Miraflores.

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