El fiscal subrogante Hugo Costilla no solicitó la audiencia de prisión preventiva al juez y ayer le otorgó la libertad bajo el pago de una caución.

Ayer, Juárez quedó en libertad tras el pago de la caución establecida.
POLICIALES
Por Redacción El Esquiu
28/11/2025 · 01:55 hs
El 11 de noviembre, alrededor de las seis de la mañana, Nahuel Agüero recibió un disparo de arma de fuego en la puerta de su casa. El caso comenzó a ser investigado como un supuesto caso de “ajuste de cuentas”. Sin embargo, la hipótesis se desvaneció con el pasar de las horas. El fiscal Facundo Barros Jorrat al día siguiente envió a Bruno Juárez a una rueda de reconocimiento de personas. Si bien, el herido Agüero lo señaló, le dijo al fiscal que lo conocía “porque era su vecino”. De la medida participaron otros dos testigos, cuñados de la víctima quienes se contradijeron en sus versiones sobre quien habría efectuado el disparo en contra de Agüero y el medio de movilidad en el que habían llegado.
El fiscal lo imputó e indagó por el delito de abuso de arma de fuego y el pasado 14 de noviembre lo llevó ante el juez de Control de Garantías N° 3 y pidió que le confirme la detención porque había “inminente riesgo procesal”. Si bien el juez se la confirmó, lo exhortó para que investigue a la testigo Navarro, cuñada de Agüero, por supuesto falso testimonio.
Ayer, Juárez debía ser sometido a la audiencia de prisión preventiva, pero el fiscal subrogante Hugo Costilla no se la pidió al juez y le otorgó la libertad bajo el pago de una caución. La medida fue efectivizada por el abogado del imputado, Dr. Jorge Bracamonte (h), quien el día miércoles había presentado en el Juzgado de Garantías un control jurisdiccional para su cliente.
Testimonio fundamental
Fuentes judiciales consultadas por este diario informaron que el fiscal de la investigación, Barros Jorrat, entrevistó al testigo Pablo Navarro, cuñado de Agüero y la persona que el día del ataque estaba junto a la víctima ingiriendo bebidas en la vereda de la casa.
Según pudo saberse, Navarro brindó una nueva versión del hecho, diferente a la de la víctima, a la de su hermano y cuñado, la de los otros dos testigos que valoró el fiscal Barros Jorrat para mantener diez días detenido a una persona.
Navarro contó que estaba junto a Agüero, cuando llegó un automóvil en el que se trasladaba una sola persona. El conductor –no cuatro como lo dijeron los otros testigos en la rueda de reconocimiento- y por detrás llegaron dos motos en la que se transportaban cuatro personas, todas con casco, por lo que no podía reconocer a ninguna. Uno de ellos sacó un arma de color negro y le disparó a Agüero, pero aseguró que no podía reconocerlo. Esto es diferente a lo que manifestó la propia víctima, quien dijo que los ocupantes de la moto viajaban sin casco y que podía reconocer al menos a dos de ellos.
Tras el ataque ingresó a la casa y pidió ayuda a sus cuñados, los otros dos testigos de la causa. Estas circunstancias son distintas a las manifestadas por el propio Agüero, quien dijo que luego de recibir el disparo ingresó por sus propios medios a su casa y buscó ayuda.
El testimonio de Pablo Navarro cambió la plataforma fáctica del hecho, ya que es el testigo presencial y dejó al descubierto la mala investigación que llevó adelante el fiscal Barros Jorrat, según aseguraron las fuentes judiciales, señalando entre otras situaciones insólitas que el fiscal haya pedido la detención de Juárez basada en los testimonios de la joven Navarro y su pareja, quienes brindaron hipótesis diferentes estando en el mismo lugar y al mismo momento. Sumado a esto, el juez lo exhortó a que la investigue por falso testimonio. A pesar de las fuertes contradicciones, por ejemplo en cómo llegó el autor del disparo al lugar y cuántas eran las personas que fueron, el fiscal de Instrucción N° 6 no solicitó ni siguiera el secuestro de las cámaras de seguridad.
El peligro ante el criterio de los fiscales
El hecho de sangre por el que Nelson Agüero resultó con un disparo de arma de fuego en el cuerpo dejó al descubierto el peligro al que se expone la sociedad, tanto como víctima como victimario, dependiendo el fiscal que investiga la causa.
Reflejo de ello es lo que le pasó a Bruno Juárez, quien estuvo diez días detenido mientras el verdadero autor del disparo que casi le cuesta la vida a un hombre continúa en las calles.
El 11 de noviembre el hecho fue informado al fiscal Ricardo Córdoba Andreatta, quien solo tuvo la investigación un par de horas. El fiscal actuó rápidamente y arrestó a dos personas, pero solo una de ellas fue llevada 24 horas después a una rueda de reconocimiento; la otra recuperó la libertad. Desde día 12 de noviembre el fiscal Barros Jorrat se hizo cargo de la investigación.
Llevó adelante la audiencia de rueda de personas y, a pesar de las contradicciones en los testigos, imputó a Juárez como el autor del disparo, a pesar de que solo la víctima lo reconoció manifestando “lo reconozco porque es vecino”. Barros Jorrat insistió con la acusación en contra de Juárez y pidió su detención, manifestando que había un riesgo procesal inminente. Durante los diez días que estuvo en prisión, a Juárez el fiscal de Instrucción N° 6 –a quien sin haber participado del concurso para la vacante de la Cámara de Apelación para el que dos postulantes sí concursaron y quedaron en la orden de mérito, además de que se rumorea tanto en ámbito judicial como del Ejecutivo su designación “a dedo”- solo sumó al expediente –según los propios voceros judiciales- el testimonio de Pablo Navarro, quien básicamente dijo no reconocer a quien le disparó a su cuñado Agüero con quien tomaba bebidas alcohólicas y que el disparo fue realizado desde una moto. Todo diferente a lo declarado por los otros dos testigos, declaración valorada en aislado por Barros Jorrat para privar de la libertad a Juárez.
Como Barros Jorrat sacó licencia, al cumplirse ayer el plazo de la prisión preventiva el fiscal Hugo Costilla lo subrogó y, al tomar contacto con el expediente, resolvió no pedir la prisión preventiva. En el expediente no hay pruebas suficientes que vinculen a Juárez con el hecho que se investiga y, sobre todo, no hay riesgo procesal alguno de que la causa no pueda continuar si este se encuentra en libertad.
La diferencia de criterio entre el fiscal Barros Jorrat y Hugo Costilla, ambos valorando las mismas pruebas, representan un gran peligro para la sociedad toda, que puede perder su libertad dependiendo el fiscal que le toque investigar.











