El arbitraje en el rugby se encuentra en una situación crítica, reflejada en la reciente controversia que rodeó a los Pumas y su partido contra Inglaterra. La decisión del cuerpo arbitral que impidió el empate ha generado reacciones a nivel mundial, incluso la suspensión de Tomás Albornoz por su comportamiento inapropiado.
Frente a un contexto de crecientes cuestionamientos hacia los árbitros, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) ha puesto en marcha una campaña para aumentar el número de referís. Leonardo Borghi, Director de Referato de la URBA, señaló que «el principal desafío es la captación de nuevos árbitros». La mayoría de los referís provienen de clubes, lo que evidencia la necesidad de involucrar a más personas del entorno del rugby.
La campaña titulada «Seguí jugando desde otro lugar» tiene como protagonista a Tomás Bertazza, quien comparte su experiencia como jugador y árbitro. Borghi enfatiza que el conocimiento del juego es esencial para quienes deciden arbitrar, y destaca la importancia de contar con exjugadores en esta función.
El proceso de capacitación para nuevos árbitros
La URBA realiza cursos de referato dos veces al año, con una duración de un mes y medio. Aquellos que aprueban el curso reciben apoyo para su debut en partidos menores, donde son acompañados por un tutor. Borghi explica que la formación es intensa y se complementa con evaluaciones semanales y entrenamientos físicos y técnicos.
Desafíos y estadísticas del arbitraje en el rugby
Actualmente, la URBA cuenta con aproximadamente 380 árbitros activos, lo que resulta insuficiente para cubrir los 450 partidos que se juegan cada fin de semana. «El ideal sería contar con un árbitro por partido», afirmó Borghi, quien también mencionó que la pandemia causó una pérdida del 30% del personal.
Los clubes que más aportan árbitros son Pueyrredón, Olivos y San Luis, entre otros. Sin embargo, muchos clubes enfrentan dificultades para colaborar debido a la diversidad de roles que deben cubrir en sus planteles.
La convivencia con la presión externa
El trabajo de un árbitro no es fácil, especialmente cuando se enfrenta a la presión de los espectadores y las críticas en redes sociales. Borghi comentó que es común que se ignoren los errores de los jugadores mientras que se amplifican los errores arbitrales. Esta percepción distorsionada del rol del árbitro en el juego contribuye a la escasez de nuevos referís.
La campaña de la URBA busca no solo reclutar nuevos árbitros, sino también cambiar la narrativa en torno a su labor, fomentando un ambiente más respetuoso y constructivo en el rugby.
Fuente: La Nación











