Los empleados fueron a cumplir su jornada laboral a la planta, pero se les impidió el ingreso, ya que habían quedado desvinculados. Temen que la propietaria de la firma esté vaciando la producción para retirarse.

sábado, 31 de enero de 202601:03
Amarga fue la madrugada de ayer para 34 trabajadores de la firma Neba -cuya propietaria es el grupo Libson- cuando fueron a cumplir con su jornada laboral en la planta de la empresa en El Pantanillo, pero no pudieron ingresar, ya que habían quedado despedidos. Según comentaron los trabajadores, la empresa alegó que transita una crisis debido a la apertura indiscriminada de importaciones y mencionaron su temor a que los propietarios estén vaciando el stock de producción para retirarse de la provincia.
Además, la firma les ofreció un porcentaje de la indemnización y en cuotas.
Uno de los empleados afectados, Jorge Corrales, relató a El Esquiú Play que llegaron a la fábrica donde les dieron “la horrenda noticia de que nos quedamos sin laburo. No tuvimos previo aviso ni nada”. El lógico malestar que generó la medida de la compañía se vio reflejado en un acampe que hicieron los trabajadores en el portón de ingreso a la planta. Hasta ese momento, les habían ofrecido “el 50% de la indemnización en cuotas, están hablando de 3 o 4 cuotas”.
“Supuestamente ellos dicen que está en crisis la fábrica, que no hay venta, que no hay venta, pero se hacían horas extras, se estaban haciendo de 150 a 200 equipos por día”, dijo Corrales para acotar que, más allá de eso, lo preocupante es que “prácticamente nos quedamos sin laburo, no sabemos cómo hacer, y más como está el país últimamente”. Por su parte, para el delegado gremial de la UOM, Rubén Brandán, las desvinculaciones fueron un reflejo “de lo que está pasando a nivel nacional -en alusión a la apertura de importaciones implementada por Nación-; lo más fácil para el empresario es quitarle la fuente laboral a los compañeros”.
En este orden de ideas, Brandán señaló: “En todos lados se está dejando gente” sin trabajo, ya que “el producto que viene de afuera está más barato con el producto que nosotros estamos fabricando acá”. “En este momento no podemos competir, por eso es la mano de obra de acá que está quedando sin trabajo”, indicó y agregó: “El producto que nosotros fabricamos -dicen que- no puede competir con la gente de afuera, además de que se ha dejado de fabricar heladeras, ¿por qué? Porque la heladera de afuera está valiendo mucho más barato que la que fabricamos nosotros”.
Uno de los empleados afectados expresó a este medio otro temor: “Lo que quieren hacer es sacar todo, están vaciando la fábrica, acá sacamos aproximadamente 7000 equipos que cargamos junto a mi compañero en dos meses y medio y la preocupación es que se lleven todo, no cobremos nada y que se vayan”.
En tanto, con el correr las horas, la empresa fue escalando la oferta de indemnización, aunque sin alejarse de la idea de pagarlo en hasta cinco cuotas, dependiendo del salario. Lo que empezó con un 50% luego subió a un 70% y posteriormente a un 75 por ciento. “Nosotros pedimos de base que sea de un 80% para arriba, para que empecemos a negociar para arriba, que nos acerquemos más al 100, es el tema”, comentó Brandán.











