
“Hoy el mecanismo de distribución está roto”. Con esa definición, el economista Sebastián Menescaldi explicó una de las principales dificultades que atraviesa la economía argentina: mientras el Gobierno destaca la estabilidad y la baja de la inflación, el crédito todavía no logra llegar de manera significativa a las familias y empresas.
Según el especialista, el problema no es solamente que los bancos no quieran prestar, sino que cambió el perfil de quienes pueden acceder a un préstamo. “Los bancos todavía siguen teniendo miedo a quién le dan crédito”, afirmó, al explicar que la morosidad acumulada redujo el universo de personas consideradas confiables para recibir financiamiento.
Menescaldi detalló que, al analizar el comportamiento de los últimos 24 meses, una parte importante de los tomadores de crédito tuvo dificultades para cumplir con sus obligaciones. “De cada 100 personas que iban a pedir un crédito, alrededor de 55 no tuvieron ningún problema crediticio. Hay 45 que algún tipo de problema tuvieron”, explicó por Splendid AM 990.
Esa situación genera un escenario donde los bancos tienen recursos, pero son más selectivos al momento de prestarlos. Al mismo tiempo, muchas familias enfrentan ingresos que todavía no recuperaron completamente su capacidad de pago, lo que limita la demanda de nuevos créditos.
El economista, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, explicó que el circuito tradicional que debería impulsar la economía todavía no funciona con normalidad: los dólares que ingresan por exportaciones y la liquidez del sistema financiero deberían transformarse en depósitos y luego en préstamos para consumo e inversión. “Ese crédito hoy terminó yendo al Gobierno porque no había a quién prestarle”, sostuvo.Advierten que la reactivación de los créditos hipotecarios será un proceso de largo plazo debido a la falta de fondeo estructural y la desconfianza del mercado.
En el sector empresarial también aparece una dificultad adicional. Según Menescaldi, muchas compañías que tienen acceso al financiamiento optan por tomar deuda en dólares porque resulta más conveniente, mientras que aquellas que buscan crédito en pesos no siempre cumplen con las condiciones que los bancos exigen.
Uno de los desafíos más importantes es la recuperación del crédito hipotecario. El Gobierno viene impulsando la idea de ampliar este tipo de financiamiento, pero el economista advirtió que no será un proceso inmediato.
“Los bancos para esos créditos no tienen fondeo. La estructura de fondeo es muy de corto plazo y para créditos de largo plazo necesitás alguien que financie todo eso”, explicó.
Para Menescaldi, la posibilidad de que vuelvan los préstamos para vivienda dependerá de construir un sistema de financiamiento de largo plazo, con participación del sector público o privado. “Se puede llegar a armar, pero es una política de largo plazo, no de corto plazo”, señaló.
Respecto de la inflación, el economista consideró que la tendencia continúa siendo positiva y estimó que junio podría ubicarse por debajo del 2%. Sin embargo, advirtió que el desafío será lograr una recuperación del consumo sin generar nuevas presiones sobre los precios.
La gran incógnita de la economía argentina es cuándo esa mejora macroeconómica comenzará a traducirse en algo más concreto para empresas y familias: un crédito accesible que permita invertir, consumir y volver a planificar a largo plazo.
Fuente: NA











