Del premio al próximo paso

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El alfajor campeón del mundo va por más: El Rodeo prepara su desembarco en Buenos Aires tras una fuerte apuesta en Catamarca

El reconocimiento internacional no solo coronó al emprendimiento catamarqueño: también reactivó un proyecto que había quedado frenado por el contexto económico. Ahora, la empresa busca abrir un local en Buenos Aires y convertir el premio en una oportunidad concreta de crecimiento

19/8/2026 · 10:29 hs

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Luis “Lucho” Salado, empresario catamarqueño y responsable de El Rodeo, habló sobre los próximos pasos de la empresa tras el reconocimiento mundial.
Luis “Lucho” Salado, empresario catamarqueño y responsable de El Rodeo, habló sobre los próximos pasos de la empresa tras el reconocimiento mundial.

El título mundial llegó en un momento particular para El Rodeo. Después de realizar una fuerte inversión en su planta industrial de El Pantanillo, el emprendimiento catamarqueño quedó con una capacidad de producción muy superior a su nivel actual de ventas. Ahora, el reconocimiento obtenido en el Mundial del Alfajor volvió a poner sobre la mesa un proyecto que había sido postergado: abrir un local en Buenos Aires.

“Con todo esto, dijimos, no, ahora no hay forma, le metimos un freno el año pasado”, contó Luis “Lucho” Salado en Radio El Esquiú 95.3, durante La Mañana de El Esquiú. Pero el premio cambió el escenario: “Con este premio nos motivó, y ahora queremos ya estar en Buenos Aires”.

La idea, aclaró, no apunta por ahora a una expansión gigantesca. “Va a ser algo chiquito, algo, un local chiquito, algo tranquilo”, explicó. El objetivo es que los consumidores tengan un punto donde encontrar una propuesta que, según Salado, tiene una identidad marcada: “Creo que es un alfajor, una línea de alfajores muy catamarqueña, muy norteña, que en Buenos Aires gusta mucho”.

Detrás de esa decisión existe una realidad empresarial menos visible. Salado reconoció que la inversión realizada en El Pantanillo fue mayor a la capacidad de demanda y venta que tenía la empresa. “Tengo una capacidad de producción mucho mayor a la que yo tengo, digamos, de venta”, admitió.

La situación llegó a poner a la empresa frente a la posibilidad de achicarse. “Estuvimos a punto también de achicarnos en un momento, de vender alguna línea, y achicarnos un poquito”, relató. Finalmente, lograron sostener la estructura: “La supimos aguantar, no es fácil, pero la supimos aguantar”.

Ahora, el desafío es transformar el reconocimiento internacional en ventas y crecimiento. “Este premio ayuda a eso”, sostuvo Salado, aunque fue directo sobre lo que viene: “Nos tiene que ayudar a vender, si no, todo eso es muy lindo, pero hay que vender ahora”.

El empresario aseguró que, por el momento, no prevén realizar otra gran inversión. La estrategia será consolidar la fábrica existente y explorar el mercado porteño con una escala inicial moderada. “Seguramente, próximamente, Rodeo va a estar, si Dios quiere, en Buenos Aires”, anticipó.

El desembarco será, en definitiva, una nueva apuesta para una empresa que acaba de conseguir el máximo reconocimiento de su rubro y que ahora busca que ese título mundial se traduzca en algo más concreto: crecer sin volver a desfasarse entre lo que puede producir y lo que efectivamente logra vender.

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