La licenciada en Psicología María Eugenia Zannier explicó cómo actuar ante el relato o la sospecha de violencia contra niños, niñas y adolescentes.
Remarcó que no hace falta tener pruebas ni certezas judiciales para informar una situación y pidió evitar prácticas que revictimicen a las infancias.
14/10/2026 · 09:30 hs
“Un niño no debería elegir entre contar lo que le está sucediendo y proteger a sus papás”. Con esa definición, la licenciada en Psicología María Eugenia Zannier puso el foco en una de las principales dificultades para detectar la violencia intrafamiliar: el miedo de las infancias a hablar y la responsabilidad de los adultos de escuchar y actuar.
Durante una entrevista en Radio El Esquiú 95.3, en La Mañana de El Esquiú, la profesional analizó el tema a partir del testimonio de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, quien relató públicamente situaciones de maltrato que habría sufrido durante su infancia. El caso abrió interrogantes sobre la intervención de los adultos, el rol de las instituciones y los límites de la confidencialidad profesional.
Zannier aclaró que cualquier persona que escuche a un niño o tenga conocimiento o sospechas de una situación de violencia puede informar lo ocurrido, sin necesidad de investigar por su cuenta ni reunir pruebas. “La gente cree que tiene que tener pruebas o hacer como una mini investigación, y en realidad lo que uno hace es informar”, señaló.
También advirtió sobre la importancia de evitar la revictimización. “Escuchar no es realizar un interrogatorio”, sostuvo y explicó que los chicos deben poder expresarse “sin temor, sin ser juzgados, sin ser criticados, sin ser culpables”. En ese sentido, remarcó que no corresponde exponerlos reiteradamente a relatar lo sucedido ni promover encuentros con quien ejerce la violencia.
La psicóloga subrayó que la violencia atraviesa todas las clases sociales y que las intervenciones tempranas buscan prevenir daños y garantizar derechos, no castigar a las familias. La separación del entorno familiar, explicó, debe ser el último recurso, siempre que las circunstancias permitan otras medidas de protección.
En Catamarca, quienes necesiten orientación pueden comunicarse con la Línea 102, gratuita y confidencial, o acudir a la Secretaría de Familia, ubicada en el pabellón 24 del CAPE. La línea también recibe consultas de adultos, docentes y vecinos que conozcan o sospechen una vulneración de derechos.
“Siempre hay una posibilidad de ayudar, de escuchar y de proteger”, concluyó Zannier, al pedir que el miedo no impida dar aviso.











