Mientras el sindicado brindaba declaración, la víctima dialogó con El Esquiú Play sobre el calvario que vive y señaló falta de apoyo estatal en el proceso judicial.
En medio del juicio por amenazas que se lleva adelante esta mañana contra el imputado de apellido Nieva, la víctima de violencia de género relató el «calvario» que vivió. Según la mujer, quien resguardó su identidad, tuvo que enfrentar sola el proceso judicial, describiéndolo como «desgastante” y “revictimizante».
En diálogo con El Esquiú Play, la víctima criticó la falta de asistencia por parte de las instituciones del Estado. «Me dijeron: ‘como usted trabaja, tiene que poner un querellante’. Nunca tuve una representación por parte de algún abogado del Estado. En la asistencia psicológica, mis hijos nunca recibieron una asistencia psicológica«, comentó. Ante la ausencia de apoyo oficial, señaló que tuvo que buscar por su cuenta terapia para sus hijos, a pesar de la vulnerabilidad en la que se encontraba.
Quise acceder a una licencia por violencia de género. En el caso de los agentes que no son nodocentes, no estaba reglamentada. Estoy peleando para que me justifique los días que tuve que acompañar a mis hijos a realizarse pericias, los días que tuve que estar en los debates”, lamentó.
A lo largo de su testimonio, la mujer mostró su indignación hacia el sistema judicial. «El imputado tiene defensor oficial. Vos tenés que pagar un querellante. Es un ataque tremendo el que recibís de las defensas para que te bajés, si lo único que pedís es que te protejan porque ya no podés más», expresó, lamentando la falta de protección.
Además, contó cómo solicitó una licencia laboral por violencia de género, sin éxito. «Al tener que acceder a una licencia, estoy cada rato justificando dónde estoy», señaló, denunciando que las autoridades ignoraron su situación.
La mujer expresó temor por la posible liberación del imputado, quien, según ella, la amenazó con graves actos de violencia. «Temo que recupere la libertad porque salen peor y porque lo que me amenazó lo va a cumplir», dijo con voz entrecortada.
Mientras el juicio por amenazas sigue en curso, la víctima espera que la justicia finalmente escuche sus reclamos. «Todavía creo en la justicia y espero que mis hijos y yo podamos vivir en paz», finalizó.











