​Vecina de Chumbicha cuestiona el trato humano y la atención en la guardia del Hospital Público

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​La paciente relató un episodio vivido durante la madrugada en el nosocomio local, donde sintió exponenciada su incomodidad por comentarios irónicos del personal tras la aplicación del protocolo de triage.

​CHUMBICHA.— En las últimas horas, una vecina de la localidad de Chumbicha hizo público su malestar tras acudir a la guardia del Hospital Público en busca de atención médica durante la madrugada y recibir, según expuso, un trato falto de empatía por parte de los profesionales de turno.

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​Según detalló la damnificada, el hecho ocurrió alrededor de las 00:30 de la noche, momento en el que decidió acercarse al centro de salud debido a un cuadro de malestar general y síntomas de resfrío que habían empeorado con el paso de las horas. Tras el control inicial de signos vitales por parte del personal de enfermería, la médica de guardia cuestionó el horario de la consulta.

​»Le expliqué que realmente me sentía mal y que no sabía que existían horarios determinados para acudir a una guardia», señaló la paciente. En la conversación, la profesional le informó que pasadas las 00:00 horas se activa el protocolo de triage, un sistema utilizado en los centros asistenciales para clasificar la urgencia de los casos y priorizar las emergencias médicas.

​Si bien la vecina aclaró que entiende y respeta la existencia de protocolos de priorización para casos graves, cuestionó severamente la forma en la que fue abordada y los comentarios posteriores en la sala de atención. Según expuso, al salir del consultorio la médica realizó comentarios sarcásticos frente a sus compañeras de trabajo respecto al desconocimiento del protocolo por parte de la paciente.

​»Frases como ‘¿por qué venís a esta hora?’ o ‘son las doce y media de la noche mi amor, ¿qué hacés acá?’ hacen que una persona que ya se siente mal se sienta además cuestionada por haber buscado atención médica», expresó la damnificada, remarcando la importancia del respeto y la ética profesional.

​El caso pone nuevamente sobre la mesa el debate acerca de la calidad en la atención pública, la comunicación médico-paciente y el trato digno consagrado en la Ley de Derechos del Paciente (Ley 26.529). «Uno no va a una guardia para molestar, va porque necesita ser atendido. Ojalá esto sirva para reflexionar sobre algo tan básico como el trato humano hacia quien llega a pedir ayuda», concluyó.

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