Martina Alfuso, licenciada en Letras y fundadora de Bar de Viejes, lidera un movimiento cultural que busca rescatar los bares tradicionales de la ciudad, en un contexto donde muchos cierran sus puertas.
La propuesta de Alfuso se basa en la idea de que la resistencia cultural radica en desconectarse de la vida digital y redescubrir la socialización en espacios físicos. «La resistencia hoy es no tener una cuenta de Instagram», afirma, haciendo un llamado a la comunidad a volver a los cines y a los bares.
Desde 2018, su iniciativa ha mapeado más de 1300 bares en Argentina, Brasil y Uruguay, enviando un boletín quincenal a 3000 suscriptores que promueve la cultura del bar. Alfuso considera que estos espacios son vitales para la improvisación y la conexión humana, en contraste con la rigidez del mundo digital.
En su ciclo Bar Abierto, la comunidad ha intervenido en 34 bares, organizando encuentros en ciudades como Córdoba y Rosario. Este año, lanzaron el Club Atlético Bar de Viejes, que busca ofrecer actividades variadas y fomentar la sociabilidad en los bares.
El próximo 14 de noviembre, se celebrará una fiesta en el Club Villa Malcolm para relanzar el proyecto, que ya cuenta con diez bares miembros. Alfuso enfatiza la necesidad de crear espacios de encuentro donde los ciudadanos puedan socializar y disfrutar de la cultura.
A pesar de los esfuerzos, los bares enfrentan una situación crítica. Alfuso reporta que el consumo ha disminuido en un 40% desde 2021, y varios lugares emblemáticos han tenido que cerrar. La crisis económica y la baja en el consumo han puesto en jaque a estos refugios culturales.
La propuesta del Club se destaca por su enfoque en actividades creativas, como talleres de costura y escritura, que buscan fortalecer los lazos comunitarios. «Vivimos en un mundo de gente rota», dice Alfuso, haciendo hincapié en la importancia de los bares como espacios de diversidad y conexión humana.
Las personas interesadas en unirse a esta red social humana pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram (@bardeviejes). En un mundo donde los vínculos se están desvaneciendo, el movimiento Bar de Viejes se presenta como un refugio para la cultura y la comunidad.
Fuente: La Nación











