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30 junio 2026, 12:25 am

Un cuñado de Morales y el forense complicaron a los dos imputados

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Las profesionales del CIF concluyeron que Morales posee una conducta “manipuladora” y un “comportamiento celopático”.

POLICIALES

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Por Redacción El Esquiu

5/12/2024 · 01:07 hs

En la segunda jornada del juicio por jurado popular en el que se ventila el homicidio de Hugo Ariel Ocampo, en la sala se escuchó a once testigos, y la audiencia que inició poco después de las 9 de la mañana se extendió hasta pasadas las 19.30. Hoy se concretará la tercera audiencia con más testigos.

Uno de los testimonios relevantes de la jornada fue el de un cuñado de Enzo Morales, quien contó ante el jurado popular, los imputados Cintia Bazán y Enzo Morales y las demás partes del proceso, que días previos al 18 de enero del 2021, cuando fue asesinado Ariel Ocampo, le “desapareció” de su casa un cabo de madera. Una especie de “palo” que el solía tener como “arma de defensa” ante tantos hechos de inseguridad que suceden. Quedó sobrevolando en la sala la idea de que esa podría ser el arma homicida, puesto que durante la investigación la Fiscalía no logró hallarla.

También declaró una hermana del imputado Morales, quien contó en la sala y reafirmó ante preguntas de una de las partes que Cintia Bazán le había comentado días después del homicidio que “habían matado al loquito ese”, haciendo referencia, aclaró la testigo, a “Ocampo”.

También pasaron por la sala madre e hija, quienes previo a hacer mención de que su casa fue apedreada por desconocidos, declararon que el día del hecho vieron a Bazán y a Morales juntos.

Los testigos de esta primera ronda corroboraron sin lugar a dudas el aspecto investigativo del policía Walter Vera, quien fue el que estuvo a cargo del inicio de la investigación que concluyó con la detención de los ahora imputados como responsables del homicidio.

Ya en el horario vespertino declararon los peritos del Cuerpo Interdisciplinario Forense. Es decir, la psicóloga y la psiquiatra que asistieron y evaluaron a Bazán y a Morales. Las profesionales concluyeron en el caso de Morales que posee una conducta “especulativa” y “manipuladora”, con un “tono obsesivo” y un “comportamiento celopático”, es decir, un trastorno producto de la conducta de los celos.

En cuanto a Bazán, las profesionales la describieron como una persona con intenciones suicida y explicaron que “en una relación de pareja ante la asimetría de poder, ella -Bazán- sería la sumisa”.

Por último, se sentó ante el jurado popular el médico forense Sergio Andrada, quien tuvo a cargo la operación de autopsia en el cuerpo de Hugo Ariel Ocampo. El legista explicó que “desde su experiencia, por el tamaño (contextura física) del occiso, era probable que para debilitarlo haya recibido un golpe previo a la asfixia”. Puntualizó que “obviamente de la línea del sombrero hacia arriba no podía determinar el golpe en esa zona, porque el cuerpo de Ocampo fue arrojado de cabeza a un pozo a más de 30 metros de profundidad”.

Cabe recordar que Hugo Ariel Ocampo tenía una altura aproximada de 1,80 m y 97 kilos. “Su cuerpo no fue arrastrado del lugar donde lo asesinaron hasta el aljibe donde fue encontrado sin vida, sino que fue levantado”, es decir, “para arrojar el cuerpo tuvieron al menos que participar dos personas”.

El juicio tendrá continuidad hoy con el paso de más testigos por la sala. Se prevé el viernes, previos alegatos de clausura, que el jurado popular dé el veredicto de “culpable” o “no culpable” de los imputados o de uno de ellos.

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