La última condena no fue unánime, se resolvió por mayoría. Ahora, la decisión vuelve a ser revisada.
21/10/2026 · 00:54 hs
La causa que tiene como acusado a Emanuel Agüero y Leiva vuelve a la Corte de Justicia: ya existen tres sentencias condenatorias y la última, dictada el 8 de octubre, no fue unánime. El tribunal volvió a imponerle diez años de prisión por abuso sexual con acceso carnal agravado, pero lo hizo por mayoría.
Ahora, el defensor Luciano Rojas presentó un nuevo recurso de casación y cuestionó el camino que llevó a esta tercera condena.
En 2023, Agüero fue condenado a diez años. La Corte hizo lugar parcialmente al recurso y revocó aquel fallo.
En 2024, otro tribunal volvió a condenarlo con la misma pena, pero esa sentencia fue anulada por la Corte por cuestionamientos sobre la imparcialidad.
La causa regresó entonces a la instancia de origen y un nuevo tribunal, integrado por jueces que no habían presenciado el debate original, volvió a dictar una condena de diez años.
Central
Para Rojas, ese punto es central. En su presentación sostiene que un tribunal que no vio ni escuchó la prueba producida durante el juicio no puede valorarla de la misma manera. El abogado advierte que condenar sin que los jueces hayan presenciado el debate “desnaturaliza el juicio oral y lo convierte en un proceso escrito”.
También cuestiona una audiencia posterior a la anulación anterior. Según la defensa, la denunciante declaró mientras los acusados permanecían fuera de la sala y sin un medio para escucharla.
Vergüenza nacional
Rojas sostiene que, cuando Agüero ejerció la última palabra, no conocía esas manifestaciones para poder responderlas.
El defensor apunta además contra la valoración de la prueba. Afirma que la mayoría analizó los elementos de manera fragmentada y dejó de lado aspectos favorables a la defensa. Menciona testimonios, mensajes, registros de teléfonos y, especialmente, la prueba médica: sostiene que el examen inicial no constató lesiones y que las observadas posteriormente no coincidirían con el momento ni con la forma de los hechos denunciados.
Rojas sostiene que el fallo responde a una proto-decisión: una decisión tomada de antemano y luego justificada con la prueba. Es una acusación de la defensa, que ahora pide que la tercera sentencia sea anulada.
“Es una vergüenza nacional un fallo dictado bajo esa modalidad”, sentenció el letrado.
Con tres condenas, dos fallos anteriores revisados por la Corte y una tercera decisión adoptada por mayoría, el caso vuelve a quedar bajo análisis. Será la Sala Penal de la Corte de Justicia la que deberá resolver si los cuestionamientos tienen sustento y si la última condena puede o no mantenerse.











