El Ministerio de Salud confirmó los primeros casos del subclado K de la influenza A (H3N2) en el país y destacó que el oseltamivir ó Tamiflú puede ser un complemento clave de la vacunación, especialmente en pacientes de riesgo. La efectividad del antiviral es mayor si se administra dentro de las primeras 48 horas de iniciados los síntomas.
La confirmación de los primeros casos en Argentina del subclado K de la influenza A (H3N2), conocido popularmente como «supergripe», reactivó la alerta sanitaria y llevó al Ministerio de Salud de la Nación a reforzar recomendaciones clave para el abordaje de la enfermedad. Entre ellas, volvió a poner en el centro de la escena a un medicamento ampliamente conocido desde la pandemia de gripe A de 2009: el oseltamivir, comercializado bajo el nombre Tamiflú.
En su último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), difundido este lunes, la cartera sanitaria subrayó que el tratamiento antiviral con oseltamivir constituye «una herramienta terapéutica complementaria a la vacunación», con especial utilidad en pacientes que presentan factores de riesgo para desarrollar complicaciones asociadas a la influenza.
Según detalla el informe oficial, la mayor efectividad del fármaco se observa cuando su administración se realiza dentro de las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas. No obstante, el Ministerio aclaró que existe evidencia científica que demuestra beneficios incluso cuando el tratamiento se inicia de manera más tardía, particularmente en casos de enfermedad grave o en pacientes hospitalizados.
«El oseltamivir es un inhibidor de la neuraminidasa que ha demostrado reducir la duración de los síntomas y la incidencia de complicaciones en pacientes ambulatorios con alto riesgo», señala el BEN. Asimismo, agrega que en pacientes internados con cuadros severos de influenza se ha documentado una disminución tanto en la duración de la hospitalización como en el riesgo de mortalidad, especialmente cuando el antiviral se indica en forma temprana.











