Rubén Voisard Rézola se coronó campeón en los Juegos Suramericanos 2026, donde compitió en la Laguna Setúbal, un lugar que forma parte de su infancia. Este palista, con una trayectoria de más de 20 años, se llevó la medalla de oro en la categoría K4 500 metros masculino, junto a sus compañeros Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras.
El atleta, que ha sido tres veces olímpico y ha alcanzado múltiples títulos internacionales, compartió su alegría tras la victoria. «Esto lo pongo entre lo más alto de mi carrera, estoy feliz», afirmó Rézola, quien también destacó el orgullo de haber llevado la bandera argentina durante la ceremonia de apertura en Rosario.
A pesar de su éxito, Rézola subrayó la necesidad de mejorar la infraestructura para el canotaje en su localidad, enfatizando el deseo de contar con una pista de 2.000 metros. «Creo que se puede, para poder alojar a otros países», afirmó, resaltando que estas mejoras podrían evitar situaciones adversas como las que vivieron durante la competencia por las condiciones del viento.
Además de su carrera deportiva, Rubén mencionó su regreso al taller mecánico, una de sus grandes pasiones. «Voy a volver a trabajar en mi taller que lo dejé un poco de lado. A mí me gustan mucho los motores, así que me entretengo un poco con eso que me relaja la mente», comentó el palista, quien también enfrenta desafíos económicos como muchos deportistas.
Durante la premiación, la emoción fue palpable cuando vio a su madre, Miriam, en primera fila, con una camiseta que llevaba su nombre y una imagen de él en competencia. La escena se tornó aún más especial cuando su hija Clara, de tres años, lo acompañó en el podio, mientras sonaban canciones de Los Palmeras, banda con la que incluso se animó a cantar durante el evento.
Rubén Rézola está decidido a continuar su carrera y contribuir al crecimiento del canotaje en su comunidad, mientras se prepara para disfrutar de un merecido descanso tras su victoria.
Fuente: La Nación











