9/10/2026 · 00:34 hs
Catamarca se distingue hasta el momento del resto del país con miras a las elecciones del año que viene, ya que es la única provincia que confirmó que se votará para elegir al próximo gobernador el mismo día que se elija al próximo presidente.
¿Es un acierto o se asume un alto riesgo político? El tiempo lo dirá. Por ahora, la decisión de casi una veintena de jurisdicciones de adelantar sus comicios marcha en rumbo contrario y devela el cálculo pragmático de la dirigencia del interior: eludir que las realidades locales queden sepultadas por la omnipresente contienda por la Casa Rosada.
Esta ola de desdoblamientos, ratificada por gobernadores de distintos signos partidarios, altera de forma directa la estrategia política que la Casa Rosada busca diseñar para la reelección de Javier Milei.
Desde la perspectiva federal, separar las urnas responde a una lógica de preservación y supervivencia en los territorios. Mandatarios como Maximiliano Pullaro en Santa Fe, Osvaldo Jaldo en Tucumán y Gustavo Sáenz en Salta entienden que municipalizar y provincializar la discusión pública blinda a sus gestiones y las aleja del desgaste nacional.
Alejar las fechas impide el pernicioso “efecto arrastre” de la boleta presidencial y obliga al electorado a evaluar de forma exclusiva las prioridades locales.
Este sálvese quien pueda no está exento de controversias.
En el plano económico, desdoblar los comicios implica una duplicación de gastos logísticos que contrasta con el severo discurso del ajuste fiscal generalizado.
Asimismo, la atomización institucional sumerge a la ciudadanía en un extenuante maratón de votaciones.
Un calendario fragmentado, que podría arrancar en abril y extenderse hasta fin de año, arriesga desgastar la participación democrática en lugar de enriquecerla.
Políticamente, el desapego provincial redefine la correlación de fuerzas. Los líderes locales llegarán al crucial octubre con sus reelecciones aseguradas u ordenadas, ganando un decisivo margen de autonomía frente a la Casa Rosada.
En definitiva, las elecciones desdobladas de 2027 reflejan la histórica y tensa puja argentina entre centralismo y federalismo.
El país asiste a una balcanización del debate político, donde los gobernadores imponen su propia agenda interna para esquivar la vorágine de la polarización central. Catamarca, desde que el peronismo recuperó el poder hace 15 años, nunca desdobló las elecciones y siempre le fue bien.
De hecho, la última vez que se separaron aquí los comicios provinciales de los nacionales lo hizo Eduardo Brizuela del Moral y perdió todo. Nadie tiene la bola de cristal, y con el diario del lunes será fácil decir -según los resultados- si acompañar la presidencial fue una gran estrategia o un gol en contra. Por ahora, Catamarca está sola en la decisión, y genera inquietudes e incertidumbre.
El Esquiú.com











