«Casandra» Aybar era trabajadora sexual cuando fue abordada por un presunto cliente que contrató sus servicios por lo que subió al automóvil en aquella madrugada del 16 de junio de 2002.
Horas después, un hombre que juntaba leña se dió con un cuadro dantesco: el cuerpo de la joven trans de sólo 20 años había sido envuelto en una sábana y arrojado en un terreno baldío, en Valle Viejo.
En aquel entonces las hipótesis que se barajaban eran diversas, sin embargo, los investigadores no lograron una pista firme que posibilitara dar con él o los responsables del brutal ataque a puñaladas a la víctima, oriunda de Belén.
Pasaron 22 años y el crimen de Cssandra todavía sigue impune, como tantos otros que ocurrieron en Catamarca.











