28/9/2026 · 00:05 hs
Una enorme sonrisa dejó para Catamarca la XIII edición de los Juegos Suramericanos, que convocó en Rosario a más de 4.000 atletas de 15 países, para competir en 60 disciplinas al máximo nivel. Nuestra provincia aportó seis deportistas a la delegación argentina, de casi 700 atletas, y los catamarqueños sumaron nada menos que media docena de medallas, en una actuación brillante. El deporte de Catamarca estuvo representado por la ciclista Guadalupe Díaz, la judoca Mikaela Rojas, el patinador Facundo Nieva Biza, el tenista Juan Manuel La Serna y los tiradores Julián Gutiérrez y Victoria Luna Avellaneda. No es exagerado señalar que estas participaciones dieron forma a algunas de las páginas más doradas del deporte de nuestra provincia, ya que la cosecha de medallas no solo superó las expectativas más optimistas, sino que viene a dar continuidad a un crecimiento fantástico de Catamarca en las altas competencias. Nuestros embajadores demostraron que el talento del interior profundo del país no tiene límites cuando se suma talento con esfuerzo y perseverancia.
Qué más puede decirse de una figura como el tirador Julián Gutiérrez, finalista olímpico y oro en los Suramericanos anteriores, quien ratificó su estatus internacional con una actuación descollante de doble medalla de oro, imponiéndose inicialmente en la categoría de rifle de aire de 10 metros en equipo mixto junto a la riojana Fernanda Russo, y rubricando su jerarquía días después al adjudicarse la dorada de forma individual masculina. Un presente impecable que lo consolida como un auténtico baluarte nacional de este deporte. A su vez, los podios no tardaron en expandir su brillo a través de disciplinas sumamente exigentes. Facundo Nieva Biza conquistó una valiosísima presea de plata en la modalidad de Solo Dance Masculino de patinaje artístico, mientras que en las canchas de tenis el incansable Juan Manuel “Manu” La Serna exhibió un nivel superlativo para coronarse subcampeón suramericano tanto en dobles como en singles. Guadalupe Díaz también se trajo su medalla plateada, pero el valor de este viaje trasciende los podios y las medallas obtenidas. También merecen el aplauso la aguerrida judoca Mikaela Rojas y la tiradora Victoria Luna Avellaneda, quienes compitieron con el alma en cada una de sus series.
Un presente para valorar, en una provincia que durante décadas se limitó a ver desde lejos y como algo ajeno estos torneos internacionales, y hoy no solo participa y compite, sino que triunfa. Un hito que obliga a reflexionar sobre la importancia de sostener y profundizar las políticas de apoyo al deporte de alto rendimiento. Detrás de cada medalla y diploma suramericano hay años de entrenamientos silenciosos, sacrificios familiares, técnicos comprometidos y clubes de barrio que alientan nuevos sueños. Los seis deportistas que brillaron en Santa Fe son inspiración para las próximas generaciones de niños catamarqueños que hoy se calzan unas zapatillas, y gracias a estos éxitos saben que llegar a la cumbre no es imposible. Cada chico o chica que abraza un deporte es una persona que elige una vida sana, que aprende valores, que se aleja de los riesgos y amenazas de la calle. Nuestros atletas regresan a casa con la satisfacción del deber cumplido, pero, sobre todo, dejando una lección colectiva invaluable. El mapa del deporte continental ya sabe perfectamente de qué madera están hechos los catamarqueños. Razón suficiente para celebrar y seguir adelante, cuidando a nuestros deportistas y potenciándolos de cara a los desafíos olímpicos venideros.
El Esquiú.com











