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A menos de una semana que la institución ubicada en San Isidro haya sido blanco de la delincuencia, la situación vuelve a repetirse.
En esta ocasión, delincuentes rompieron puertas, forzaron rejas, sustrajeron elementos de gran valía para el trabajo de los alumnos y desenchucharon las heladeras para que la mercadería que es utilizada en la elaboración de alimentos se eche a perder. Una actitud que no tiene nombre.
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Docentes y progenitores no salen de la consternación ante los reiterados episodios de inseguridad que en NINGÚN los casos se localizó a un responsable.
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