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9 mayo 2026, 7:47 pm

Nuevo peligro: la ludopatía infanto-juvenil

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La niñez y la adolescencia son etapas de la vida en la que somos particularmente vulnerables a desarrollar distintos tipos de adicciones y el acceso masivo actual a las apuestas, es un fenómeno nuevo sumamente preocupante.

La exposición temprana a los juegos de azar puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas de juego compulsivo en la edad adulta.

La ludopatía infantil, juvenil o juego patológico en niños, es una adicción al juego en personas menores de edad. Al igual que en los adultos se manifiesta con comportamientos compulsivos alrededor de los juegos de azar, videojuegos o apuestas en línea, entre otros.

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Las apuestas, lo mismo que el alcohol y las drogas, llenan espacios de fragilidad o de vacío a los niños con cierta vulnerabilidad. Los alejan de la interacción social y de otros intereses académicos, lúdicos o deportivos. El problema no es solo psicológico, el juego incide en circuitos neuroendocrinos cerebrales activando sistemas de recompensa rápida que producen placer inmediato y mucha necesidad de continuar jugando, ya que tienden a ser repetidos compulsivamente.

El estrés, la ansiedad, la depresión y otros problemas de  salud mental pueden surgir como consecuencia de los problemas de juego en línea. Las niñas, niños y adolescentes pueden experimentar vergüenza, culpa y aislamiento social como resultado de su comportamiento de juego compulsivo. Como también incurrir en deudas significativas, ya sea utilizando su propio dinero o aplicaciones o tarjetas de crédito de sus padres (Sociedad Argentina de Pediatría, marzo 2024).

Históricamente, los jugadores patológicos eran en su mayoría adultos mayores de 45 años que apostaban para ganar dinero o recuperar pérdidas, en lugares físicos, como hipódromos o casinos. Actualmente, la modalidad de juego virtual impulsó un cambio del perfil del jugador hacia jóvenes de 15 a 35 años, muchos de ellos estudiantes secundarios o universitarios, que pasan largas horas en plataformas online.

Según el informe reciente presentado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, el 8,29% de los argentinos apostó online en algún momento de su vida, cifra que se eleva al 12,5% en jóvenes de entre 15 y 24 años, y alcanza el 15,5% en el grupo de 25 a 34 años.
En Argentina, está prohibida la participación de menores de 18 años en plataformas de apuestas online, al igual que en casinos o bingos. Sin embargo, la ludopatía crece a edades cada vez más tempranas, especialmente entre los adolescentes, un grupo vulnerable que se encuentra en plena etapa de desarrollo emocional y cognitivo.
Las apuestas online tuvieron un crecimiento exponencial desde la pandemia debido a los altos niveles de conectividad. En el último tiempo, además, aumentaron las plataformas clandestinas y las ofertas constantes a través de redes sociales.


Casi 6 de cada 10 jugadores apuestan al menos una vez a la semana, con apuestas que van desde los $1000 a $100.000 o más, siendo la inversión promedio más frecuente entre $1000 y $10.000. Las apuestas más frecuentes se realizan en fútbol, bingo online y casino virtual.
En la actualidad, el 98,6% de los chicos tienen algún vínculo con la tecnología, y uno de cada dos padres están preocupados por la posibilidad de que sus hijos realicen apuestas online

Señales de ludopatía en niños y adolescentes
Las personas con este trastorno pueden poner en peligro o perder importantes relaciones con miembros de su familia o amigos porque:

Se distorsiona su pensamiento (negación, confianza excesiva, sentido de poder y control, superstición).
Mienten repetidamente.
Presentan un alto grado de competitividad.
Se muestran inquietos constantemente, irritables y ansiosos.
Se aburren.
Se distraen fácilmente con trastorno de atención.
Baja el rendimiento escolar y deportivo.
Toleran muy mal la frustración.
Tienen una preocupación excesiva por la opinión o aprobación de los demás.
Muestran una generosidad hasta la extravagancia, no le dan valor al dinero.
Presentan tasas altas de ideación suicida.
Piden plata continuamente sin dar justificativo de para qué la necesitan.
Pasan mucho tiempo conectados a distintas plataformas.
Ocultan lo que realizan y se acuestan a altas horas de la noche.
Comienzan a faltar al colegio.
Trastornos en el sueño.
Trastornos del estado de ánimo (depresión).
Se aíslan, dejan de compartir con amigos.

Ante esta situación, es importante buscar ayuda profesional inmediata.

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