Pese al conmovedor respaldo de su público, que le tributó un recibimiento apoteósico, River Plate estuvo muy lejos de la hazaña que necesitaba y se despidió anoche de la Copa Libertadores de América.
River necesitaba ganar por un mínimo de cuatro goles de diferencia para llegar a la final, o por tres goles de diferencia para forzar un desempate por penales, pero apenas igualó 0 a 0.
El sueño del equipo de Marcelo Gallardo se frustró en semifinales, a solo un paso de llegar a la definición del título, que irónicamente tendrá como sede el Monumental riverplatense.
La suerte del conjunto argentino, en definitiva, quedó sellada en Brasil, donde Atlético Mineiro rubricó un 3-0 que resultó lapidario e irremontable para el elenco millonario.
En cuanto al juego, obligado a tomar riesgos desde el minuto uno, River salió anoche decidido a buscar el arco de enfrente y mostró una mejoría notable con respecto al opaco rendimiento que tuvo en Brasil.
Aquí dominó con claridad casi todo el encuentro, pero su búsqueda infructuosa hizo que de manera proporcional crecieran los nervios y se apagara la euforia inicial.
Conforme transcurrieron los minutos, cada hincha comprendía que la remontada quedaba cada vez más lejos hasta que se tornó utópica.
No obstante, sin claridad y casi por inercia, River siguió buscando, buscando y buscando, aun después de saber que su destino estaba definido.
Mineiro se mantuvo tranquilo, con un esquema defensivo siempre sólido y apostando esporádicamente al contraataque, aunque sin más ambición que dejar correr los minutos y cumplir con el trámite.
Mineiro definirá la Copa Libertadores con el ganador del otro duelo semifinal, entre Botafogo y Peñarol de Uruguay, que se miden esta noche.
Todo indica que también allí el finalista será brasileño, ya que en la ida Botafogo obtuvo un demoledor 5-0 que parece irreversible.
Se mantendría así la supremacía abrumadora de los últimos años, ya que los equipos brasileños ganaron las últimas cinco ediciones del certamen continental.
El último campeón de otro país fue justamente River, que se impuso a Boca en la recordada final de Madrid, allá en 2018.











