En una requisa hallaron 83 “ravioles” y otro celular dentro del penal de Miraflores
La sustancia, que sería cocaína, estaba oculta en una abertura del cielorraso de una celda del pabellón de presos provinciales. También secuestraron un teléfono Motorola.
3/10/2026 · 01:04 hs
Una abertura en el techo de una celda terminó dejando al descubierto una nueva situación irregular dentro del Servicio Penitenciario Provincial. Durante una requisa realizada la jornada del jueves, guardiacárceles encontraron un único envoltorio oculto en el cielorraso de una celda ubicada en el pabellón N° 11, sector norte, destinado a presos provinciales.
En el interior del paquete había 83 pequeños envoltorios, más conocidos como “ravioles”, con una sustancia blanquecina que sería cocaína. La droga había sido reunida en un solo envoltorio y escondida dentro de una abertura del techo, un lugar que aparentemente era utilizado para mantenerla fuera de la vista durante los controles.
Según determinaron los investigadores, la sustancia habría estado siendo comercializada en los diferentes pabellones del penal.
El procedimiento dejó además otro elemento que vuelve a encender las alarmas: un teléfono celular Motorola.
La presencia de este tipo de dispositivos dentro del penal no es un dato menor, ya que su tenencia se encuentra restringida y su hallazgo se suma a otros procedimientos en los que también fueron secuestrados teléfonos en poder de internos.
Investigación
Durante la requisa, uno de los internos manifestó que tanto la sustancia como los elementos encontrados eran de su propiedad. A partir del hallazgo intervino la Dirección de Drogas Peligrosas y se dio aviso al juez Federal Miguel Ángel Conteras.
El procedimiento vuelve a poner sobre la mesa una problemática que no es nueva dentro del sistema penitenciario: el hallazgo de drogas y celulares en sectores donde permanecen alojadas personas privadas de la libertad.
Cada operativo de estas características vuelve a generar interrogantes sobre los controles internos y, especialmente, sobre cómo estos elementos consiguen ingresar o permanecer dentro de una institución que cuenta con mecanismos de seguridad para impedirlo.
Esta vez, la droga estaba escondida literalmente sobre las cabezas de los internos: 83 pequeños envoltorios ocultos en el techo de una celda y un teléfono celular fueron encontrados durante una misma requisa.
La investigación deberá determinar ahora de dónde provino la sustancia, cómo llegó hasta el pabellón de presos provinciales y cuál era su eventual destino. También se buscará establecer las circunstancias en las que el teléfono terminó dentro de la celda.











