
El juez director Luis Guillamondegui.
POLICIALES
Por Redacción El Esquiu
13/12/2025 · 01:59 hs
Cerca de las 21.30 horas del jueves, luego de un par de horas de deliberación el jurado popular declaró no culpable a un hombre mayor de edad que enfrentaba cargos por abuso sexual. Hechos que habían sido denunciados por su expareja y por el cual el fiscal lo había enviado al servicio penitenciario por casi dos años.
Tras el veredicto popular, el juez director Luis Guillamondegui ordenó la inmediata libertad del hombre, quien a entender de los jueces de los hechos fue falsamente denunciado por su pareja, a quien al menos dos fiscales le creyeron y lo llevaron al banquillo de los acusados, privándolo de su libertad casi dos años por delitos que no cometió.
Como se trata de un delito de instancia privada los datos sobre el caso no fueron informados, como suele ocurrir en este tipo de hechos para resguardar a la presunta víctima, por lo que solo se pudo conocer que se trataba de hechos de índole sexual.
Según se pudo confirmar por funtes que forman parte del proceso que el debate se desarrolló durante cuatro audiencias en la que se escuchó a la presunta víctima y testigos, a los que al parecer el jurado popular no les creyó, ya que a pesar del pedido de un veredicto de culpabilidad por el fiscal Augusto Barros, los vecinos resolvieron fallar en concordancia al alegato de clausura del abogado defensor del acusado, doctor Roberto Mazzucco y lo declararon no culpable.
El veredicto popular deja a las claras que la Justicia debe profundizar las denuncias principalmente que radican las mujeres en contra de sus parejas o exparejas en un contexto al menos confuso y no enviar al penal al denunciado por el solo hecho de ser hombre.
Las pericias y medidas judiciales que la fiscalía investigó y produjo para detener y enviar al penal a este hombre por dos años son las mismas que los jurados escucharon y vieron durante las audiencias en las que de desarrolló el debate que tras casi 24 meses de prisión, le da la libertad a un hombre denunciado falsamente -al menos para doce vecinos – por su pareja.











