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12 mayo 2026, 9:06 am

Jubilosa celebración en el bicentenario del natalicio del Beato Mamerto Esquiú

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Enmarcada en el Año Jubilar Diocesano, animado por el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la sociedad”.

SOCIEDAD

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Por Redacción El Esquiu

12/5/2026 · 00:12 hs

Ayer, 11 de mayo en Piedra Blanca fue epicentro de las celebraciones centrales por el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, enmarcadas en el Año Jubilar Diocesano, animado por el lema “Beato Mamerto Esquiú, apóstol y ciudadano, servidor de la sociedad”, y en el contexto del Jubileo por los 800 años del nacimiento de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, cuyo carisma hizo vida nuestro querido Beato Esquiú.

En el atrio del histórico templo de San José, se celebró la Misa Solemne, presidida por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba; y concelebrada por el cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de Argentina; Mons. Luis Urbanc, obispo anfitrión; Mons. Mario Cargnello, arzobispo de Salta; Mons. Carlos Sánchez, arzobispo de Tucumán; Mons. César Daniel Fernández, obispo de Jujuy; Mons. Dante Braida, obispo de La Rioja; Mons. José Luis Corral, obispo de Añatuya; Mons. José Antonio Díaz, obispo de Concepción; Mons. Luis Antonio Scozzina, obispo de Orán; Mons. Rubén Darío Quintana, obispo prelado de Cafayate; Mons. Claudio Pablo Castricone, obispo coadjutor de Orán; Mons. Enrique Martínez Ossola, obispo auxiliar de Santiago del Estero; Mons. Alejandro Nicolás Musolino, obispo auxiliar de Córdoba; y Mons. Roberto Ferrari, obispo auxiliar de Tucumán. y numerosos sacerdotes del clero catamarqueño y de diócesis hermanas.

Participaron de la ceremonia litúrgica autoridades provinciales encabezadas por el gobernador de Catamarca, Lic. Raúl Jalil; la intendenta de Fray Mamerto Esquiú, Prof. Alejandra Benavídez, legisladores provinciales y nacionales, el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Ing. Oscar Arellano, entre otras. 

En el mismo solar donde se vivió hace casi cinco años la ceremonia de su beatificación, se congregaron religiosas y religiosos, abanderados y escoltas de instituciones educativas, gauchos, cadetes de la Escuela de Suboficiales y Agentes Fray Mamerto Esquiú de la Policía de la Provincia, fieles devotos y peregrinos, destacándose la presencia de aquellos venidos de Villa Cura Brochero, provincia de Córdoba, donde el Beato Esquiú ejerció su pastoreo como obispo, para participar de esta celebración histórica y fervorosa.

En su homilía, Mons. Rossi vinculó la figura del Beato Esquiú con el lema del Jubileo del año 2025: “Peregrinos de esperanza”. “Le calza justito, a medida, al Beato Fray Mamerto Esquiú”, dijo. 

Y rememoró que “san Juan Pablo II nos definía como Homo Viator, el hombre que camina, y afirmaba que la esperanza es la virtud del hombre que camina”. Y afirmó: “Fray Mamerto Esquiú fue claramente eso. Peregrino por los caminos de este mundo: Catamarca, Tarija, Perú, Ecuador, Tierra Santa, Roma, Córdoba… Esquiú murió como vivió, en camino, volviendo de La Rioja. 
Finalizando afirmó: “la memoria de Fray Mamerto Esquiú, cuya fiesta celebramos cada 11 de mayo, no es solo un recuerdo del pasado. Es un desafío para nuestro presente. Él nos invita a ser ciudadanos responsables y cristianos coherentes. Pidamos al Padre Bueno, por intercesión del Beato Mamerto, que nos dé un corazón como el suyo: sensible ante el dolor del hermano, valiente para defender la verdad y humilde para reconocer que todo lo bueno que hay en nosotros procede de Dios. Que su ejemplo nos guíe para construir una nación más fraterna y una Iglesia más entregada. Que nuestra Madre, a la que llamamos Madre del Camino, y el peregrino de esperanza Beato Fray Mamerto nos ayuden”.

Indulgencia Plenaria

Luego de la Comunión, el padre Diego Manzaraz, Canciller y Secretario de la Curia Diocesana, dio lectura al decreto a través del cual “la Penitenciaría Apostólica concede la gracia de la Indulgencia Plenaria a todos los fieles que, con piadoso corazón, participen en las acciones previstas para celebrar con gozoso espíritu el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto de la Ascensión Esquiú y Medina”. 

Papa León: “Dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia de su tiempo”

En tanto, Mons. Bokalic leyó el mensaje del Papa León XIV en el que resalta la figura y el legado del Beato Esquiú, expresando que fue un “religioso franciscano, misionero y obispo durante el pontificado de mi predecesor León XIII, que dejó una huella luminosa y fecunda en la Iglesia y en la sociedad de su tiempo”.

También manifiesta que “el beato Esquiú nos enseña a vivir la comunión y la misión evangelizadora de manera concreta, con gestos y obras de bien. Su celo apostólico lo llevó a construir puentes de diálogo y colaboración no sólo a nivel eclesial, sino también social, político y cultural”.

En otro tramo dice: “Que la llamada a trabajar por la paz, a la que el beato catamarqueño supo responder en su tiempo y con determinación y valentía, también resuene hoy con fuerza en ustedes y se traduzca en gestos concretos de amor y reconciliación”.
En su bendición, el Santo Padre encomienda “este tiempo de gracia a la intercesión de Nuestra Señora del Valle, a quien fray Esquiú recurría con plena confianza y afecto filial”. 

Procesión

Luego de la bendición final de la celebración eucarística, se inició la procesión por calles de Piedra Blanca, portando la imagen del Beato Mamerto Esquiú precedida por las imágenes de Nuestra Madre del Valle, el Santo Cura Brochero, San Francisco de Asís y Mama Antula.

En el trayecto, los obispos presentes se fueron turnando para llevar entre sus manos la reliquia del Beato Esquiú que se venera en la parroquia San José de Piedra Blanca. 

La alegre columna se desplazó entre cantos y oraciones y en su paso por la casa natal se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, el Himno a Catamarca y el Himno a Fray Mamerto Esquiú, cerrando este momento con el canto del Cumpleaños Feliz y una lluvia de papelitos, tras lo cual continuó su camino hacia el templo de San José, donde Mons. Urbanc impartió la bendición, en una jornada de fe, encuentro y gratitud por el regalo del testimonio y ejemplo de santidad del Beato catamarqueño. 

Misa Coral 

Por otra parte, durante la noche del domingo, sexto del tiempo pascual, la Misa Coral de San Pío X volvió a sonar en Catamarca luego de 40 años, para honrar al Beato Mamerto Esquiú en las vísperas de la celebración del Bicentenario de su nacimiento, y como parte de la Misa Pontifical presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el Cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba; el arzobispo de Salta, Mons. Mario Cargnello, entre otros obispos, particularmente de la Región NOA, y sacerdotes del clero catamarqueño y otros visitantes, en la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle.
La misma fue interpretada por la Cantoría del Valle (Coro Polifónico de la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle) con el acompañamiento del órgano de tubos, la preparación vocal de la Prof. Florencia Reinoso y la dirección del Mtro. Exequiel Andrada, organista de la Catedral.

Una gran cantidad de fieles, devotos y peregrinos participaron con unción de esta celebración especial. 

Mons. Urbanc comenzó su homilía dando la bienvenida a sus hermanos obispos, a los sacerdotes, a las autoridades y a los fieles presentes en la Santa Misa, deseando que Jesús y la Virgen los bendigan en este Año Jubilar “con el que honramos la ‘gracia’ que la Providencia Divina ha dado a la Argentina y a la Iglesia en la persona del Beato Mamerto Esquiú, obispo”, dijo.

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