9/9/2026 · 01:00 hs
El Sanatorio Pasteur de Catamarca marcó un precedente histórico para la salud regional al concretar exitosamente la primera cirugía robótica del Noroeste Argentino (NOA).
La intervención, consistente en una nefrectomía practicada a un paciente con un cuadro de alta complejidad, representa la consolidación de un ambicioso proyecto institucional y tecnológico.
En diálogo con El Esquiú Play, el director médico del establecimiento, Dr. Norberto Bazán, expresó su satisfacción por el avance logrado: “Para nosotros es un orgullo y una responsabilidad enorme haber realizado la primera cirugía robótica del noroeste argentino (…). Es un proceso que requiere de la intervención de todos los estamentos del sanatorio” y detalló que el plan contempló adecuar las instalaciones eléctricas, capacitar al personal y coordinar la labor entre cirujanos, ingenieros y mantención.
Con el objetivo de desmitificar el rol de la tecnología en el quirófano, Bazán aclaró que el equipamiento no trabaja de manera autónoma, sino que actúa como una extensión de la destreza del médico. “El robot no hace ningún movimiento que no haga el cirujano. Está comandado absolutamente por el cirujano”, enfatizó. El sistema utilizado cuenta con una consola inmersiva para el especialista, una torre de visualización para el equipo quirúrgico y la torre del paciente dotada de cuatro brazos articulados. Gracias a esta estructura, “todas las pinzas, tijeras, tienen una movilidad que es superior a la mano humana, se mueven más de 360 grados y, de esa manera, uno logra una precisión enorme”.
Entre los beneficios clínicos más destacados, la cirugía robótica otorga un salto cualitativo en definición visual y seguridad quirúrgica.
“La visión que tiene cuando opera es una visión 3D, 4K, inmersiva. Usted ve más que lo que ve a simple vista”, remarcó. Asimismo, resaltó que la estabilidad instrumental elimina los imponderables del pulso: “No hay temblor humano, no existe el temblor (…), en el robot no se manifiestan, es preciso, exacto”. Esta destreza se traduce de forma directa en la evolución postoperatoria del paciente: “El proceso de recuperación es mejorado porque el paciente realmente tiene menos dolor, realmente, menos que en cirugía laparoscópica”.
El médico comparó la adopción de esta modalidad con la llegada de la laparoscopia a fines de la década de 1980, asegurando que se trata de una transición natural hacia el nuevo estándar global. “Esto va a ser el mismo proceso (…) El que decide finalmente siempre es el paciente”, señaló al explicar que a cada persona se le informan exhaustivamente las distintas alternativas y ventajas antes del procedimiento.
Por último, el profesional valoró la trascendencia de poner a disposición de la provincia equipamiento de nivel mundial. Con cirujanos certificados y en permanente formación, Catamarca da un paso decisivo hacia la vanguardia médica regional.
“Tienen la posibilidad de operarse aquí y no tienen necesidad de irse a otro lado”, concluyó, remarcando la ventaja de evitar traslados a grandes centros urbanos como Buenos Aires o Córdoba.











