¿Es un mito cambiar de carril para evitar el tráfico? La ciencia responde

- Publicidad -

El tráfico vehicular se ha convertido en uno de los principales inconvenientes para los conductores, especialmente en las horas pico que se han extendido en diversas áreas urbanas. Una escena común que se repite en las autopistas es la de un conductor que, desesperado por la lentitud de su carril, decide cambiar al carril contiguo con la esperanza de avanzar más rápido. Sin embargo, al completar la maniobra, el tráfico en su nuevo carril se detiene, mientras que el anterior comienza a fluir.

Esta situación, que puede ser frustrante, no es solo una cuestión de mala suerte. La percepción humana juega un papel crucial en esta dinámica. Según una investigación publicada en 1999 en la revista científica Nature, el cambio de carril en situaciones de congestión puede estar basado en una falsa percepción del flujo vehicular.

- Publicidad -

Los investigadores de este estudio realizaron simulaciones informáticas y filmaron el tránsito desde un vehículo en movimiento. Cuando mostraron las grabaciones a 120 alumnos de manejo, el 70% de los participantes llegó a la conclusión errónea de que los vehículos en el carril adyacente se movían más rápido, a pesar de que en realidad avanzaban a una velocidad menor.

Esta discrepancia se debe a la forma en que los conductores perciben el tiempo. Un vehículo que circula más rápido puede pasar rápidamente junto a otro, creando una impresión de mayor rapidez. Por el contrario, un vehículo lento permanece en la vista del conductor por más tiempo, lo que puede distorsionar la percepción de velocidad relativa entre los carriles.

Un estudio más reciente, publicado en 2023 en Communications in Transportation Research, analizó el impacto de los cambios de carril en la congestión. Los investigadores estudiaron datos de trayectorias de vehículos en un tramo de la autopista M1 de Sídney, Australia, y encontraron que, en la mayoría de los casos, cambiar de carril no resultaba en una mejora significativa de la velocidad. Aunque se detectaron algunas excepciones bajo ciertas condiciones, muchos cambios de carril no solo no mejoraban la velocidad, sino que, en algunos casos, resultaban en una reducción de la misma.

Además, las maniobras para cambiar de carril pueden tener efectos en el tráfico circundante. Cuando un vehículo se incorpora a otro carril, puede forzar a los otros conductores a frenar, lo que potencialmente puede generar ondas de congestión, un fenómeno conocido como embotellamiento fantasma, donde los vehículos avanzan de manera irregular sin un obstáculo claro que explique la detención.

En conclusión, cambiar de carril en un intento por evitar el tráfico no garantiza una llegada más rápida y, en muchos casos, puede resultar en maniobras innecesarias sin beneficios significativos.

Fuente: La Nación

- Publicidad -

OTROS ARTICULOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

MAS NOTICIAS