El Taller de Danzas y Malambo El Ranchito, de Chumbicha y de la Villa de Capayan, vivió una jornada inolvidable en uno de los escenarios más importantes de la cultura infantil catamarqueña.
“Hay lugares que nunca dejamos, hay recuerdos que el tiempo no puede borrar y hay una infancia que siempre, siempre vuelve a nosotros”.
Con estas palabras, El Ranchito presentó en El Ponchito 2026 una propuesta cargada de emoción, identidad y amor por las raíces. La delegación llevó al escenario no solo una presentación artística, sino también el esfuerzo de todo un equipo y los sueños de sus pequeños bailarines.
Bajo la dirección del profesor Mario Herrera, el taller continúa consolidando un espacio donde la danza y el malambo transmiten tradición, compañerismo y valores, además de brindar oportunidades de crecimiento.
Detrás de cada paso hubo días de ensayo, organización y sacrificio. Las familias, la comisión de trabajo, los vecinos, colaboradores e instituciones aportaron tiempo, recursos y voluntad para que los niños pudieran vivir una experiencia inolvidable.
Desde El Ranchito destacaron el apoyo recibido de personas e instituciones que, más allá de cualquier diferencia, contribuyeron a concretar este objetivo.
Hubo quienes colaboraron económicamente, realizaron gestiones, brindaron recursos, espacios y acompañaron de distintas maneras.
Cada aporte permitió que los niños representaran a su comunidad y disfrutaran de una experiencia única, porque el compromiso con los chicos merece ser reconocido!
La delegación también valoró el acompañamiento del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte de Catamarca, y la cálida recepción brindada durante esta celebración de la identidad cultural catamarqueña.
La presentación contó con el talento de músicos que aportaron identidad y emoción al espectáculo. Entre ellos estuvo Germán Fuentes, músico de Chumbicha radicado en La Rioja, quien acompañó a los niños con su violín.
También participó Martín Oyola, integrante del grupo Sendero, quien se sumó como voz principal de la banda y ofreció humildemente su trabajo.
A ellos se sumaron Pablo Tula, destacado guitarrista catamarqueño, y el Chino Cedrón, quien aportó la fuerza y la identidad de su bandoneón.
Con su arte, todos contribuyeron a realzar la presentación y a acompañar a los pequeños artistas en un momento significativo para la delegación.
Los bailarines fueron el corazón de esta historia. Para muchos, llegar a El Ponchito significó vivir por primera vez una experiencia de gran magnitud: compartir con otros artistas, prepararse junto a músicos en vivo y subir a un escenario donde la cultura de toda la provincia encuentra su lugar.

El Ranchito regresó a Chumbicha con nuevos aprendizajes, recuerdos imborrables y la satisfacción de haber representado a su tierra con orgullo. El logro más importante, sin embargo, estuvo en cada niño que pudo cumplir un sueño y en cada familia que hizo posible ese camino.
La presentación dejó una huella que permanecerá más allá de las luces del escenario. Fue una muestra de que, cuando una comunidad se organiza y trabaja por sus niños, los sueños pueden hacerse realidad.
Taller de Danzas y Malambo El Ranchito, llevando nuestras raíces, sueños y el orgullo de todo un pueblo.













