Un candidato presidencial que escapa de su país, un avión privado, una frontera cruzada bajo la oscuridad de la noche y sospechas de operaciones de inteligencia. La reciente salida de Flávio Bolsonaro de Brasil a través de Argentina evoca una trama digna de una novela de espionaje. Este giro argumental podría haber sido parte de El hombre que quería matar a Pérez-Reverte y otras misiones de Remil, la nueva obra de Jorge Fernández Díaz.
Fernández Díaz, reconocido columnista y periodista de investigación, ha dedicado décadas a analizar los mecanismos del poder y los eventos que ocurren tras bambalinas. Su último libro combina realidad y ficción de una manera que refleja la complejidad de la política actual. El autor comparte su proceso creativo, revelando cómo sus personajes nacen y cómo entrelaza elementos de la realidad política en su narrativa.
En su novela, Remil y Cálgaris, personajes recurrentes en su obra, son situados en un limbo al inicio del gobierno libertario. Se les encomienda la tarea de proteger a Arturo Pérez-Reverte, quien ha recibido una amenaza de muerte, durante su visita a Argentina. Fernández Díaz destaca la conexión personal con Pérez-Reverte, quien ha sido un amigo y figura literaria influyente en el país.
La reciente coyuntura política ha permitido que el autor explore temas actuales sin mencionar nombres específicos, abordando maniobras políticas y operaciones de inteligencia que resuenan con situaciones reales. La novela refleja un análisis crítico de los servicios de inteligencia en Argentina y su historia de servir a intereses particulares en lugar de proteger la seguridad del Estado.
Fernández Díaz también se adentra en su proceso de escritura, revelando que su trabajo es un constante ejercicio de condensación de ideas y personajes. A medida que se prepara para el lanzamiento de su novela, el autor contempla la posibilidad de que sus historias puedan ser llevadas a una plataforma audiovisual, aunque su enfoque principal sigue siendo la escritura de novelas políticas que entretienen y provocan reflexión.
Fuente: La Nación











