El juicio contra Guillermo Rafael Boscán Bracho, conocido como «Yiyi», y su banda ha sido solicitado por la fiscalía argentina. Yiyi, líder de una facción del Tren de Aragua, fue considerado uno de los criminales más peligrosos de Venezuela y se encuentra acusado de múltiples delitos, incluyendo lavado de activos y financiamiento del terrorismo.
Boscán Bracho llegó a Argentina en 2019 con una identidad falsa y estableció su residencia en un country de Corrientes, donde vivió con su familia. Su detención en octubre de 2023 marcó el inicio de una investigación en la que se descubrió la operación de su banda en el territorio argentino.
Acusaciones y delitos cometidos
Los fiscales Flavio Ferrini, Santiago Marquevich y Diego Velasco argumentaron que la organización criminal liderada por Yiyi se ha involucrado en una amplia variedad de delitos, que van desde extorsiones en Venezuela hasta maniobras de lavado de activos en Argentina. La elevación a juicio incluye a 13 sospechosos, entre ellos la pareja de Yiyi, Adaly María Domínguez Contreras.
La organización y su impacto en Argentina
El Tren de Aragua es una agrupación delictiva originada en Venezuela que ha expandido su influencia a otros países de la región. La fiscalía ha señalado que, a pesar de su detención, Boscán Bracho mantuvo el control de sus operaciones criminales, utilizando recursos logísticos para coordinar actividades delictivas desde Argentina.
Detenciones y pruebas recopiladas
Las investigaciones revelaron una estructura organizada y coordinada, con miembros que desempeñaban roles específicos dentro de la banda. Se identificaron operaciones de lavado de dinero y financiamiento de actividades ilegales, lo que representa una amenaza significativa para el orden público y la seguridad colectiva en Argentina.
El contenido de las conversaciones interceptadas por orden judicial entre Boscán Bracho y su esposa también fue clave en la recopilación de pruebas. En ellas, discutieron sobre actividades comerciales, incluyendo la compra de lanchas para la pesca, lo que sugiere un alto nivel de actividad económica ilícita.
Las implicaciones de este caso son amplias y podrían llevar a un mayor entendimiento sobre la influencia del crimen organizado en Argentina, así como los mecanismos utilizados por estas organizaciones para operar en el país.
Fuente: La Nación











