Tras una semana con temperaturas que alcanzaron los 25°C, la ciudad de Buenos Aires se prepara para un cambio drástico en el clima, con la llegada de un frente frío que traerá días grises, frescos e inestables. Las lluvias y tormentas que se registraron el miércoles pasado marcarán el inicio de un periodo donde la nubosidad será la protagonista, limitando las apariciones del sol.
Se prevé que el clima inestable afecte no solo a la ciudad, sino también a sus alrededores, donde se espera una amplitud térmica acotada. Las temperaturas máximas se mantendrán moderadas, con mínimas que oscilarán entre 13°C y 15°C y máximas alrededor de 18°C a 20°C. Durante el fin de semana, se anticipa uno de los momentos de mayor inestabilidad, con lluvias que podrían acumular hasta 10 milímetros en algunos sectores.
Según el pronóstico extendido de Meteored, se esperan al menos diez días con cielos cubiertos o mayormente nublados. Este patrón de inestabilidad ya comenzó a manifestarse desde el jueves, y para el viernes se anticipa un clima aún más fresco y ventoso, con ráfagas que podrían alcanzar entre 40 y 45 kilómetros por hora.
El análisis de distintos modelos meteorológicos indica que la continuidad del clima gris se mantendrá hasta el próximo domingo 18 de octubre, con un predominio de nubes bajas y precipitaciones intermitentes. Aunque no se prevén acumulados significativos, la presencia de humedad y condiciones inestables podría generar episodios de lluvias débiles a lo largo de la semana.
Este fenómeno climático está vinculado al intenso fenómeno de El Niño, que comienza a influir en las condiciones meteorológicas de la región. Sin embargo, no se anticipan fenómenos severos ni irrupciones de aire frío notables, lo que sugiere que las lluvias serán principalmente débiles y los acumulados, bajos.
Fuente: La Nación











