La situación impacta negativamente en provincias y municipios.

POLÍTICA
Por Redacción El Esquiu
3/3/2026 · 01:58 hs
La recaudación tributaria nacional se derrumba lentamente, ocasionando un enorme daño a las administraciones provinciales y municipales.
En febrero de 2026 se habría registrado la séptima caída real interanual consecutiva de la recaudación tributaria nacional total.
Bajo el supuesto de una inflación mensual del 2,8% en febrero, del análisis por tributo surge que la recaudación que más habría caído sería la de derechos de exportación, que lo habría hecho en un 39,6% real interanual.
Le habría seguido derechos de importación con una baja real interanual del 26,7% e impuesto internos con una baja del 16,5%.
El único tributo que habría tenido un incremento de recaudación sería el impuesto a los combustibles con una suba del 18,8%.
El principal impuesto, el IVA neto de devoluciones y reintegros, habría tenido una baja de recaudación del 13,6% en términos reales respecto a febrero de 2025. Según la información oficial provista por ARCA, incidió negativamente la restitución de los certificados de exclusión de la percepción aduanera del impuesto y un menor nivel de importaciones. El impacto habría sido significativo, ya que la recaudación de IVA proveniente de aduanas (IVA DGA) habría caído un 37% en términos reales interanuales.
El segundo tributo de mayor importancia relativa, aportes y contribuciones de la seguridad social, habría descendido un 5% real interanual. Entre los factores explicativos se destacan el comportamiento del salario real y de la cantidad de empleo formal.
Si se expresan las variaciones porcentuales en términos monetarios se tiene que Nación habría perdido $1.264.165 millones, las provincias y CABA $476.768 millones y la pérdida de ambos niveles de gobierno habría sido de $1.740.934 millones.
Javier Milei sigue insistiendo en lo que define como uno de sus pilares “innegociables” del programa económico, el equilibrio fiscal. Sin embargo, una vez más omite explicar a las y los argentinos cómo -o a costa de qué- planea alcanzarlo.
En enero de este año los ingresos fiscales alcanzaron los $18,3 billones, registrando una baja real impactante respecto al año anterior.

Con este resultado, la recaudación acumuló seis meses consecutivos en contracción, impulsado principalmente por el desplome de los recursos aduaneros, pero también se registraron mermas reales en el consumo interno y la propiedad. También se suma a la ecuación el deterioro de los recursos de la Seguridad Social.
Si se compara con los niveles de 2023, la recaudación global exhibió una contracción real del 6,5%, cifra que se ajusta a una baja del 5,1% si no se contabilizan los ingresos por el impuesto PAIS que ya no se encuentra vigente.
¿Qué indican estos datos? “Un esquema apoyado en IVA y aportes/contribuciones se pincha cuando caen consumo y empleo y el cuadro se agrava por decisiones normativas/regímenes que alivian el aporte de los sectores concentrados y de altos patrimonios (se debilitan retenciones y tributos aduaneros, y se achica Bienes Personales)”, analizaron los economistas.
En ese sentido, agregaron que “el deterioro también impacta en la masa de recursos coparticipables, recortando los fondos que se distribuyen a las provincias” por lo que “el ‘equilibrio’ se sostiene empujando más recorte del gasto”, alertaron.
Se promueven actividades que emplean a poca cantidad de gente y caen las que emplean a una masa más grande. Es decir, tras la caída del trabajo en la industria -producto de la apertura comercial y la caída del consumo- no hubo ‘reasignación’ del empleo a sectores más productivos, por el contrario, incluso las ramas más dinámicas hoy expulsan trabajadores.
De esa manera, los empleos que se pierden por la destrucción del entramado productivo (más de 100.000 desde el inicio de la gestión actual) no son absorbidos por los pocos sectores dinámicos donde -de hecho- también se están destruyendo empleos.
Pésimo panorama, pésimas perspectivas.











