Dengue: recomiendan poner mucho foco en la prevención para evitar un nuevo brote

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El aumento de casos a nivel mundial y lo que sucede cada año en Argentina aceleran la necesidad de integrar estrategias de prevención, control del mosquito y vacunación

25/8/2026 · 08:21 hs

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El dengue dejó de ser una problemática circunscripta a zonas tropicales para convertirse en uno de los principales desafíos sanitarios a escala mundial. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad pasó de reportar medio millón de casos en el año 2000 a 14,6 millones en 2024. Este crecimiento exponencial responde al cambio climático, la urbanización acelerada, la movilidad poblacional y la expansión del mosquito vector, el Aedes aegypti.

En la previa del Día Internacional del Dengue, que se conmemora el 26 de agosto, las cifras muestran que más de la mitad de la población mundial vive en zonas de riesgo. La Argentina no es ajena a este contexto: la epidemia de la temporada 2023-2024 fue la de mayor magnitud registrada en el país, con más de 580.000 casos confirmados y 419 fallecimientos, lo que marcó un punto de inflexión para el sistema sanitario.

Factores de riesgo en el norte argentino

Aunque la infección se extendió a nuevas regiones del país, el Noreste (NEA) y el Noroeste (NOA) concentran las mayores condiciones de riesgo. Esto se debe a la combinación de un clima favorable para el vector, la cercanía con países endémicos (como ParaguayBolivia Brasil) y el aumento de la movilidad por el desarrollo de actividades mineras, energéticas e industriales.

A este panorama se suma el impacto de fenómenos climáticos como El Niño. Las lluvias intensas e inundaciones no solo generan criaderos de mosquitos en recipientes con agua estancada, sino que también pueden aislar a comunidades alejadas, dificultando el acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento. Por otro lado, los períodos de sequía llevan a las familias a almacenar agua, lo que incrementa el riesgo si los recipientes no se tapan adecuadamente.

Especialistas como el Dr. Tomás Orduna y la Dra. Susana Lloveras, infectólogos del Hospital Muñiz, coinciden en que la prevención no debe limitarse a la llegada de los brotes, sino anticiparse durante los meses de menor actividad del mosquito para mitigar el impacto epidemiológico posterior.

Un enfoque integral y la vacunación

Ante la complejidad de la enfermedad, la experiencia internacional señala que el control del vector resulta insuficiente por sí solo. Por ello, se consolida un enfoque complementario que integra la eliminación de criaderos domiciliarios, el uso de repelentes, la vigilancia epidemiológica y la vacunación.

Actualmente, la Argentina cuenta con la vacuna tetravalente del laboratorio Takeda, aprobada por la ANMAT para personas a partir de los cuatro años (administrada en dos dosis separadas por 90 días). Diseñada para proteger contra los cuatro serotipos del virus (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4), los estudios clínicos demostraron una eficacia del 61,2% en la prevención del dengue confirmado y una reducción del 84,1% en las hospitalizaciones tras 4,5 años de seguimiento, manteniendo una protección sostenida en evaluaciones a 7 años.

Tal como indicó la Dra. Analía Urueña, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la prioridad de vacunación en las regiones más afectadas permite reducir tanto el número de contagios como el riesgo de complicaciones graves en zonas con barreras de acceso a la salud.

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