De Tambo a Medallista: La Inspiradora Historia de Manuela Maggio en Nueva Zelanda

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La trayectoria de Manuela Maggio, una argentina de 30 años, se desarrolla en dos mundos aparentemente distantes: el tambo de Nueva Zelanda y la pista de patinaje. Esta joven emigró para ampliar sus horizontes y ha logrado brillar en ambos escenarios, culminando su viaje con una medalla de plata en patinaje.

Originaria de Pehuajó, Manuela creció en un entorno rural que fomentó su conexión con el campo. Se formó como técnica agropecuaria y trabajó durante dos años con su abuelo en el campo, donde adquirió experiencia en agricultura y ganadería. En 2022, junto a su esposo, tomó la decisión de mudarse a Nueva Zelanda para trabajar en un tambo, buscando aprender sobre uno de los sistemas lecheros más avanzados del mundo.

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Al llegar, comenzaron como farm assistants, el nivel inicial dentro de un establecimiento lechero. A medida que avanzaron en su capacitación, lograron ascender a herd managers, y actualmente gestionan un tambo de 300 hectáreas con un plantel de 1050 vacas. En este trabajo, Manuela ha encontrado una conexión especial con los animales, describiéndose como la “podóloga de vacas”, encargándose de su bienestar y salud.

Sin embargo, su vida en Nueva Zelanda no se limitó al trabajo en el tambo. Durante su proceso de adaptación, redescubrió su pasión por el patinaje, un deporte que había practicado desde la infancia. Al principio, el patinaje fue una forma de distraerse, pero pronto se convirtió en un objetivo serio. Con la ayuda de su profesora y tras recuperar sus patines de Argentina, comenzó a entrenar nuevamente.

Manuela ha logrado combinar sus responsabilidades laborales con su dedicación al patinaje, entrenando en su tiempo libre y participando en competencias. Su esfuerzo y compromiso la llevaron a ganar una medalla de plata en un evento reciente, un logro que refleja su tenacidad y amor por el deporte.

Hoy, Manuela y su esposo se encuentran en una encrucijada respecto a su futuro, contemplando la posibilidad de quedarse en Nueva Zelanda o regresar a Argentina. Con residencia temporal, están abiertos a lo que el futuro les depare, mientras continúan construyendo su nueva vida.

Fuente: La Nación

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