El filósofo Darío Sztajnszrajber, en una reciente entrevista, abordó el complejo tema de la verdad desde una perspectiva contemporánea que desafía las nociones tradicionales. Según Sztajnszrajber, la búsqueda de certezas absolutas se encuentra en conflicto con las corrientes filosóficas actuales.
Al ser consultado sobre la definición de la filosofía, el especialista enfatizó: “La filosofía ha evolucionado en su búsqueda y definición a lo largo del tiempo. La idea de que la filosofía busca la verdad genera problemas, especialmente cuando algunas corrientes sostienen que, en última instancia, la verdad es que no hay verdad.”
El filósofo citó a Nietzsche para ilustrar su punto, señalando que “no hay hechos, sino interpretaciones”. Sztajnszrajber distingue entre diferentes tipos de verdades: la cotidiana, la científica y la filosófica. En su análisis, la filosofía contemporánea parece enredarse en un ciclo donde se concluye que la verdad es una construcción más que una realidad objetiva.
“Las verdades cotidianas y científicas se centran en el cómo, preocupándose por el buen funcionamiento de las cosas”, explicó. A partir de esta reflexión, Sztajnszrajber planteó que “una cosa es que algo funcione y otra que sea verdadero”, lo que invita a una discusión más profunda sobre el significado de la verdad y su relación con el propósito existencial.
En cuanto a la felicidad, el filósofo se distancia de las fórmulas de éxito personal que predominan en las redes sociales. En su lugar, rescató el concepto de ataraxia de Epicuro, que se refiere a “la imperturbabilidad del alma y la búsqueda de placeres mínimos”. Recordó una anécdota con su madre, quien definió la felicidad como la ausencia de molestias externas, resonando con la idea de independencia epicúrea.
A sus 58 años, Sztajnszrajber admitió que no tiene una respuesta definitiva sobre el propósito de la vida, pero destacó que su realización personal proviene del deseo de saber y del ejercicio constante del asombro.
Fuente: La Nación











