Walter Brizuela, referente de los remiseros en la provincia de Catamarca, ante las recientes declaraciones de concejales y diputados, aseguró que atacan el trabajo diario del sector formal.
3/6/2026 · 01:37 hs
Walter Brizuela, referente de los remiseros en la provincia de Catamarca, ante las recientes declaraciones de concejales y diputados, aseguró que atacan el trabajo diario del sector formal. El principal foco de la controversia es la actividad de las aplicaciones de transporte no reguladas, que Brizuela califica de ilegal y que, en su opinión, está llevando al sector a la desaparición.
Brizuela insistió en que el sector no se opone a la modernización, sino a la falta de cumplimiento de la ley. “Nosotros, como lo decimos, nosotros no estamos en contra de las aplicaciones, sino que se regularicen. Esta actividad no está regularizada, sigue siendo ilegal”.
El referente apuntó directamente al concejal Diego Figueroa por su postura en redes sociales, a pesar de ser abogado y conocer las ordenanzas. La crítica se extendió a los diputados Tiago Puente y Federico Lencina, a quienes acusó de practicar una “política caranchesca (…), porque pone en conflicto, enfrentan a trabajadores contra trabajadores, pobres contra pobres”.
Además de la competencia desleal, Brizuela destacó la grave preocupación por la seguridad de los usuarios en vehículos no regulados, especialmente las motocicletas: “Uno de los problemas más grandes radica en el seguro para los pasajeros, tanto en motos como para aplicaciones que no lo tienen, en caso de que hubiera algún accidente”.
El vocero recordó a los funcionarios que cualquier intento de ordenanza local siempre chocará con la Ley Nacional de Tránsito, que prohíbe el transporte sobre dos ruedas.
Falta de controles y la amenaza del colapso
Ante la inminente llegada del Poncho, una de las épocas de mayor movimiento, Brizuela exigió al Gobierno capitalino que intensifique los operativos contra los vehículos no registrados. Lamentó que la flota de remises y taxis formales haya mermado, con un 50% de los compañeros migrando a las aplicaciones ante la imposibilidad de mantener sus vehículos.
Sin una intervención firme, el futuro es incierto: “La actividad nuestra, el sector nuestro, en uno o dos años más, va a tender a desaparecer”. Por ello, reiteró la demanda de control a la municipalidad: “Vamos a exigir los controles y que los acentúen y los refuercen para la festividad del Poncho”.
Finalmente, Brizuela confirmó que actualmente no hay reuniones en curso para regularizar la actividad y que el foco del sector está puesto únicamente en “diagramar el tema de lo que se viene del Poncho”, a la espera de definiciones sobre la ubicación de su parada mixta.
En defensa de los “trapitos”
Otro punto, fue la polémica generada por el concejal Figueroa contra los llamados “trapitos” (cuidacoches). Brizuela calificó la actitud de Figueroa como “de cobarde, muy canallesca” por enfrentar a sectores vulnerables.
Defendiendo a los cuidacoches, Brizuela explicó que su labor es una respuesta a la crisis económica y una forma de subsistencia: “Son muchas familias que necesitan trabajar en un país donde está gobernado por una persona que cero cultura de trabajo. Cierran fábricas todos los días, negocios cierran todos los días y la gente no tiene trabajo y es una forma de salir de la terrible situación en la que está”.











