La trágica historia del asesinato de Gonzalo Iñaki Andueza, un instructor de boxeo de 40 años, ha dejado atónitos a los vecinos de un barrio que se consideraba tranquilo. El crimen, que se produjo durante una celebración de cumpleaños, se desató a raíz de una discusión relacionada con las artes marciales, culminando en un disparo que acabó con la vida de Andueza.
Diego, un vecino y alumno del gimnasio Solo Box, ubicado a escasos 200 metros de la escena del crimen, expresó su incredulidad: «No lo puedo creer». Fabián, encargado de un edificio cercano, también aportó su perspectiva sobre la zona: «Es un lugar muy iluminado y tranquilo. El único problema son los vagones abandonados donde viven algunos «fisuras». Pero esto de un asesinato es realmente raro».
El incidente tuvo lugar en la madrugada del domingo, cuando Andueza y un grupo de amigos se encontraban en una barra y luego se trasladaron a una plaza en la esquina de Moldes y Céspedes. Según testigos, Hernán Ariel Vaney, de 25 años, argumentaba que un luchador de Artes Marciales Mixtas (MMA) podría vencer a un boxeador, lo que provocó una acalorada discusión. Sin previo aviso, el silencio de la noche se rompió por el estruendo de un disparo que impactó en el abdomen del profesor.
Mientras intentaban brindarle asistencia, Vaney huyó del lugar. Sin embargo, la Policía de la Ciudad lo detuvo poco después en Palermo, encontrando en su poder una mochila que contenía una pistola Taurus Millennium calibre 9 milímetros, junto con municiones. Los investigadores ahora intentan determinar si esta arma es la misma utilizada en el crimen, dado que en la escena del asesinato se halló una vaina del mismo calibre.
El SAME trasladó a Andueza al Hospital Pirovano, donde, a pesar de los esfuerzos médicos, falleció debido a lesiones en órganos vitales. La investigación, a cargo del fiscal Andrés Esteban Madrea, ha reconstruido parte del trayecto de Vaney gracias a los testimonios y grabaciones de cámaras de seguridad.
Gonzalo Andueza, reconocido en su comunidad por su dedicación al deporte, había trabajado como profesor de boxeo y preparador físico, además de haber desarrollado una carrera en el ámbito de la publicidad. Sus alumnos y colegas han expresado su dolor a través de redes sociales, recordando su legado y el impacto que tuvo en sus vidas.
Su muerte ha llevado a varios gimnasios a cerrar sus puertas en señal de duelo, mientras que sus alumnos continúan compartiendo recuerdos y mensajes de despedida, resaltando la profunda pérdida que representa su partida.
Fuente: La Nación











