La Argentina se posiciona en el último lugar de un ranking internacional que mide el apoyo a los productores agropecuarios, según un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Las políticas públicas han restado al sector aproximadamente 15% de sus ingresos brutos en el año 2025, el peor resultado entre los 56 países analizados.
El análisis indica que Argentina, junto a la India y Vietnam, son los únicos países donde las políticas implementadas tienen un efecto negativo en los ingresos de los productores. En el caso argentino, las retenciones son identificadas como la principal causa, ya que mantienen los precios internos por debajo de los internacionales.
El informe detalla que, a pesar de las rebajas aplicadas por el gobierno de Javier Milei durante 2025, el indicador preliminar de ese año no mostró cambios significativos respecto a 2024, manteniéndose en un -15,1%. Este estudio, titulado Agricultural Policy Monitoring and Evaluation 2026, utiliza el indicador Estimado de Apoyo al Productor (PSE) para evaluar las pérdidas que enfrentan los productores debido a impuestos y otras medidas gubernamentales.
Desde principios de la década de 2000, el apoyo total a la agricultura en Argentina ha sido negativo, en gran parte por los impuestos a las exportaciones, que reducen los precios que reciben los productores. Entre 2023 y 2025, el apoyo negativo promedió US$8600 millones anuales, representando el 13,5% de los ingresos brutos agropecuarios. En comparación, Brasil reportó un apoyo positivo del 2,6%.
El informe también menciona las reducciones de retenciones implementadas durante 2025, incluyendo una suspensión temporal para la soja y sus derivados, así como nuevas bajas permanentes. Sin embargo, el indicador de 2025 no refleja completamente estas modificaciones, ya que no considera las recientes reducciones de 2026.
La OCDE recomienda una reducción gradual de los impuestos a las exportaciones y la eliminación de restricciones comerciales como parte de una reforma tributaria más amplia. Esto es esencial para generar un entorno más predecible que estimule la inversión. Asimismo, se sugiere reorientar el gasto público hacia servicios generales como la innovación agropecuaria y la infraestructura.
En resumen, los desafíos para el sector agropecuario argentino son significativos, con un apoyo que sigue siendo negativo y una necesidad urgente de reformas que beneficien a los productores y promuevan la competitividad del agro argentino.
Fuente: La Nación











