La Justicia dispuso la demora de dos adolescentes en el Centro de Admisión y Derivación (CAD) y avanzó en la identificación y detención de otros jóvenes estudiantes punibles, es decir, mayor de 16 años y menor de 18.

Hubo presencia policial en el ingreso de los establecimientos escolares.
POLICIALES
Por Redacción El Esquiu
18/4/2026 · 01:30 hs
Durante la mañana de ayer, dos estudiantes de 13 años de Capital y Aconquija fueron sorprendidos infraganti cuando dejaban los mensajes en los sanitarios. En horas de la siesta, el fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez libró la orden de detención para otros dos adolescentes de 16 años, quienes fueron identificados.
La preocupación se instaló con fuerza este jueves en las escuelas de Catamarca. No fue una jornada habitual: estuvo marcada por la angustia, la incertidumbre y el silencio incómodo de aulas semivacías. Las amenazas de presuntas balaceras no solo encendieron alarmas, sino que dejaron al descubierto una problemática más profunda que interpela a toda la sociedad.
Desde horas tempranas, el escenario en los establecimientos escolares fue inusual. La presencia policial en los ingresos, los controles en los accesos y los directivos atentos a cada movimiento dentro y fuera de los edificios a los que muchos de los estudiantes no asistieron.
Ausencia
La baja concurrencia reflejó lo que ocurría en los hogares: familias atravesadas por el miedo, padres en duda y chicos que no se sentían seguros. Muchos de los que fueron, tampoco se sentían seguros sentían miedo, pero debieron concurrir de igual manera.
En un recorrido por los diferentes establecimientos escolares de la Capital, el dato más inquietante no fue solo el despliegue preventivo por parte de la policía, sino el origen de las amenazas. En al menos dos establecimientos, personal educativo detectó a alumnas escribiendo grafitis en los baños con mensajes vinculados a posibles ataques.
Demoras
La situación derivó en la intervención de la Justicia, que dispuso la demora de dos adolescentes en el Centro de Admisión y Derivación (CAD) y avanzó en la identificación y detención de otros jóvenes estudiantes punibles, es decir mayor de 16 años y menor de 18.
Nueva fecha
Lejos de disiparse, la preocupación creció con el hallazgo de nuevos mensajes en sanitarios escolares. Uno de ellos menciona una fecha concreta: “Lunes 20 de abril, balacera en la escuela, no faltar”, lo que intensificó el estado de alerta y la angustia en la comunidad educativa.
Más allá de los hechos puntuales, el episodio abre interrogantes urgentes como ¿qué está pasando con los adolescentes?, ¿qué tipo de mensajes circulan y qué formas de violencia están emergiendo principalmente a través de las redes sociales? o ¿cuál es el rol de la escuela y de la familia frente a este escenario de incertidumbre y angustia?
Las respuestas son coincidentes entre especialistas y autoridades escolares, la situación no puede limitarse a medidas de control o a la presencia policial. El desafío exige un abordaje integral que involucre a las familias, al sistema educativo y al conjunto de la sociedad.
Desde las instituciones escolares se reiteró un mensaje claro a los padres: acompañar, escuchar y estar presentes porque detrás de cada amenaza —más allá de su veracidad— hay una señal de alerta que no puede ser ignorada.
Catamarca atraviesa horas de preocupación.
Mientras la Justicia avanza con la investigación, la comunidad queda interpelada frente a una realidad que ya no admite indiferencia.











