
El Gobierno estimó que la campaña agrícola 2025/2026 finalizó con una producción total de 163 millones de toneladas, con 50 millones de toneladas de soja, 27,8 millones de toneladas de trigo, 70 millones de toneladas de maíz, 7,4 millones de toneladas de girasol, 5,6 millones de toneladas de cebada y 2,9 millones de toneladas de sorgo.
En Argentina, la campaña sojera finalizó con una producción 5% superior a la del ciclo anterior, con un rendimiento promedio de 31,3 quintales por hectárea. Sin embargo, estimaciones del sector determinaron que la comercialización continúa rezagada: los productores solo fijaron precio al 27% de la producción, frente al promedio histórico del 36 por ciento.
En valor, un informe de Ciara (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) y CEC (Centro Exportador de Cereales) mostró que en el primer semestre del año las empresas del sector liquidaron exportaciones por USD 13.351 millones, que, comparado a igual período de 2025, significó un ingreso inferior del 13 por ciento.
En favor del ingreso de divisas, en julio la soja alcanzó los precios más altos desde mayo de 2024, en torno a USD 440 por tonelada en el mercado internacional.
Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, dijo: “A pesar de una fuerte reducción del 8,7% en el área sembrada, la campaña de soja 2025/26 cerró con excelentes noticias económicas gracias al repunte de las cotizaciones internacionales. Según el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el complejo generará exportaciones por USD 21.192 millones y un Producto Bruto de USD 19.106 millones. El mayor beneficio se observará en las arcas del Estado, con una recaudación fiscal que trepará un 28% hasta los USD 7.534 millones”.
La producción total nacional alcanzó los 50,1 millones de toneladas, una cifra casi idéntica al ciclo previo pero 19% superior al promedio de los últimos cinco años. “Esta estabilidad productiva fue posible porque el rendimiento promedio compensó la menor superficie y alcanzó un rinde de 31,3 quintales por hectárea. El clima acompañó tras superar un verano seco gracias a oportunas lluvias en febrero que salvaron el llenado de los granos. Finalmente, la molienda industrial proyecta procesar 43,5 millones de toneladas”, agregó Morales.
El analista Salvador Di Stefano identificó tres factores que motivaron una lenta liquidación de ventas del agro y estimó un remanente de comercialización potencial de USD 37.108 millones:
“En lo que va del año, el precio de la soja en pesos cayó 5,9%, el precio del maíz retrocedió 8,2% y el precio del trigo subió 12,9%. Si bien hay estacionalidad en las cotizaciones -el trigo en diciembre está en plena campaña de recolección y el maíz y la soja están lejos de la cosecha-, las cifras son válidas para reflejar el estado de ánimo del productor. En resumen, bajo este cuadro de precios relativos el productor no va a liquidar en forma masiva; por ende, el precio del dólar podría llegar a presionar a la suba”, definió Di Stefano.
Aun en este contexto, el superávit comercial se mantiene robusto, uno de los motivos centrales de la estabilidad cambiaria, debido a que la balanza comercial energética alcanzó en el primer semestre un saldo a favor de USD 6.987 millones, con el baluarte del desarrollo de Vaca Muerta, que explicó el 70% de este crecimiento exportador. Complementado con las colocaciones de Obligaciones Negociables, este marco permitió al Banco Central acumular compras de más de USD 12.000 millones en 2026.
Según la Secretaría de Agricultura, las ventas totales de soja alcanzaban 21,6 millones de toneladas al 8 de julio, de las cuales 14 millones correspondían a ventas con precio fijado y 7,6 millones permanecían sin precio.
La Bolsa de Comercio de Rosario informó que las ventas totales alcanzan el 42% de la producción esperada, un 8% por debajo del promedio de los últimos seis años para esta misma altura de la campaña, de 50,2%. Las ventas pendientes de fijación de precio continúan en línea con el promedio histórico, mientras que las ventas con precio fijado representan apenas el 27,2% de la producción estimada, frente a un promedio de 34,5% en los últimos seis años.
“Destacamos que, si bien las ventas seguían demoradas al 8 de julio, la tendencia se mantiene relativamente alineada con el promedio histórico. Los datos sugieren que será necesario un incentivo adicional para que los productores aceleren las ventas, a pesar del reciente aumento del precio de la soja (8% desde el 30 de junio, tomando como referencia el contrato de julio en Chicago)”, evaluó Max Capital.
“Todo indica que los productores continúan sin urgencia por vender y podrían estar esperando un tipo de cambio más favorable o precios internacionales más elevados antes de fijar precios. Sin embargo, al menos el ritmo de ventas parece haberse normalizado”, añadió Max Capital.
Dado este escenario, el informe mensual del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) aportó otro elemento alcista para los granos a escala internacional, al reducir sus previsiones de stocks finales de soja y maíz en Estados Unidos por encima de lo esperado por el mercado. Para la soja, las existencias finales quedaron en 8,4 millones de toneladas, frente a 9 millones que esperaban los analistas. En maíz, el organismo ajustó las existencias a 45,4 millones de toneladas, por debajo de los 47,5 millones proyectados.
En el caso de la soja, además, la calidad de los cultivos estadounidenses cayó un punto hasta 64% entre buena y excelente, cuando el mercado esperaba una mejora. Aunque el nivel continúa por encima del promedio histórico, los cultivos atraviesan actualmente la etapa crítica de floración y formación de vainas, bajo un escenario de temperaturas más elevadas y menores precipitaciones.
Los fondos especulativos acompañaron este escenario con compras superiores a 6 millones de toneladas de soja en Chicago, pasando de una posición neta vendida a una comprada de 1,3 millones de toneladas.
“Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico. El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva para la definición de los rendimientos de soja y maíz, y cualquier cambio en los pronósticos genera una fuerte reacción en los precios”, afirmó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El especialista explicó que la incertidumbre climática se combina con un escenario de mayor demanda. “Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones”, sostuvo.
Fuente: Infobae











