La progenitora relató el hecho según las palabras de su hija. El fiscal Hugo Costilla ordenó la liberación del acusado.

POLICIALES
Por Redacción El Esquiu
31/3/2026 · 00:28 hs
Tras la detención del hombre que intentó captar a una menor en plena vía pública, la madre de la víctima rompió el silencio con una mezcla angustia, ya que se confirmó que el sujeto quedó en libertad: “Es un peligro, mi nena no estaba lejos de casa, pasó a una cuadra mientras mis hermanos estaban afuera”, relató sobre el episodio ocurrido a plena luz del día.
El intento de secuestro se produjo cuando la niña se dirigía a un kiosco cercano. Según el testimonio, el hombre detuvo su vehículo y le ofreció dinero para que subiera. “Él saca un billete de 10 mil pesos y le decía que se los daba si se subía al auto”, explicó la madre. En ese momento, la menor entró en pánico, soltó sus golosinas y una pantufla, pero logró reaccionar a tiempo para emprender una veloz carrera de regreso a su hogar.
La valentía de la niña fue clave para la investigación. A pesar del shock, pudo brindar una descripción física exacta del agresor y su vestimenta. “Cuando vimos cómo era el hombre, era tal cual ella lo describió”, señaló la mujer, destacando que la pequeña detalló incluso el tipo de cabello y rasgos particulares que permitieron a los investigadores de la policía y la comisaría local orientar la búsqueda con precisión desde el primer momento. Cabe destacar que el rol de la tecnología y la solidaridad vecinal también resultaron determinantes: un vecino de la esquina aportó registros de cámaras de seguridad que cubren varias cuadras de la zona. Gracias a estas imágenes, obtenidas apenas horas después del hecho, la policía pudo identificar el vehículo, un automóvil que pasó “despacito” frente a la casa de la víctima y que fue reconocido por los tíos de la niña, quienes se encontraban en la vereda al momento del suceso. “A las doce de la noche ya tenían las imágenes y al otro día, antes del mediodía, ya lo tenían detenido”, afirmó la madre. La policía rastreó la patente del automóvil -que no estaría a nombre del detenido- y logró interceptarlo en tiempo récord. Finalmente, la mujer expresó: “Ella se asustó y vino corriendo; si hubiese sido otro niño, no sé qué habría pasado”. Por ahora, la familia intenta recuperar la calma mientras tomó conocimiento de que así como fue capturado en tiempo récord su liberación fue casi similar por falta de pruebas.
La investigación
El sujeto de 31 años, quien solo será identificado con sus iniciales A.G.G. hasta tanto avance la investigación judicial, fue arrestado el sábado a la mañana, sindicado por intentar hacer subir a una uña a su auto a cambio de dinero. Por disposición del fiscal de instrucción N° 5 Hugo Costilla, el sindicado recuperó la libertad. Esto fue tras evaluar las pruebas con las que actualmente se cuentan en el expediente iniciado el último viernes con la denuncia de la madre de la niña de diez años.
Según lo informado a este diario por fuentes judiciales, en la denuncia que realizó la madre de la niña no se habría especificado ni el modelo ni el color del auto que supuestamente manejaba el sospechoso de 31 años, como así tampoco se precisaron datos en cuanto a las características del hombre que solo fue visto por la niña.
Tras la denuncia, el fiscal dispuso que personal de la División Investigaciones recorriera el lugar y zonas aledañas en procura de localizar cámaras de seguridad que pudieran ayudar en la investigación, pero no encontraron dichas cámaras.
Libertad
Según las fuentes judiciales consultadas por este medio, manifestaron que la falta de pruebas en contra del sindicado y atento a que la madre de la niña en la denuncia contó que su hija le dijo que el hombre bajó la ventanilla y le ofreció 10 mil pesos para que subiera al auto, dichas palabras no configuran un delito. Es decir, que el sujeto solo le ofreció dinero, no la amenazó ni tampoco intentó tomarla, acciones que sí configuran delitos según nuestro código penal.
Sin embargo, a pesar de haberle otorgado la libertad, el fiscal continúa con la investigación. Entre una serie de medidas procesales que ordenó dispuso que la niña de diez años sea evaluada por los profesionales y establecer si se encuentra en condiciones de poder prestar declaración en cámara Gesell. La medida busca poder conocer de la protagonista algún detalle del sujeto que permita individualizarlo, ya que por su edad la pequeña no puede participar de una rueda de reconocimiento de personas.
Procedimiento
Según se informó, luego de que la niña llegara a su casa del kiosco y le contara a la familia lo que había pasado, un familiar de ella que trabaja con la aplicación Uber se habría contactado con un grupo de compañeros, quienes por comentarios habrían sindicado a la policía al hombre que arrestaron.
El día sábado, tras la aprehensión el fiscal ordenó que el vehículo del sujeto fuera peritado por el personal de la Justicia como así también se ordenó el secuestro de su teléfono celular. Pero pese a las medidas dispuestas, la Justicia debió el domingo darle la libertad al arrestado al no poder vincularlo con el hecho denunciado.
Antecedente
ElEsquiú.com pudo saber de voceros judiciales que un caso de características similares llegó a juicio oral y en esa instancia fue desestimado. Es decir, que para los jueces la palabra de los imputados por sí sola no configura ningún delito de nuestro código procesal penal.
El hecho ocurrió hace varios años atrás, cuando coincidentemente el actual fiscal Costilla se desempeñaba como secretario en la Fiscalía de instrucción N° 8 a cargo del fiscal Miguel Mauvecín.
En aquella oportunidad una pareja de “trapitos” que tenía parada en las inmediaciones de la plazoleta 25 de agosto le habían manifestado a una niña de 9 años que “se fuera con ellos”. La pequeña vivía en la cuadra y cada vez que esta pareja de “trapitos” la veía le decía que se fuera con ellos. La niña nunca les hizo caso, pero en una oportunidad una vecina los escuchó y le dijo a la madre de la pequeña e hizo la denuncia. La pareja fue detenida y la causa llegó a juicio. En esa instancia la defensora planteó la no existencia del delito, puesto que la pareja, al igual que en el caso en cuestión, solo le dijo a la niña que se fuera con ellos, pero nunca la amenazaron o forzaron a nada.
El tribunal compartió el criterio de la defensora y desestimó el caso, fijando así una jurisprudencia provincial.











